miércoles, 4 de diciembre de 2013

El Tragedias

Me acuerdo que cuando estaba morro, mi abuela me contaba del Tragedias. La primera vez que lo escuché creí que nomás era alguien que llegaba y se tragaba tus medias, pero resultó ser una cosa  mucho peor. Según mi nana, el Tragedias era un ser que vivía en los barrios de mucha mugre, y se tragaba a los que no limpiaban “por dentro y por fuera”. Era un monstruo que no se veía bien en las sombras, nomás se le veía la boca llena de larguísimos colmillos, y tenía muchas patas, largas, delgadas y huesudas que terminaban en aguijones. Decía que sus víctimas acababan todas piqueteadas por todo el cuerpo con los aguijonazos con que inyectaba su veneno letal. Me gustaba contarle esa historia a mis amiguillos de la cuadra, nomás que el amargado de Don Eugenio siempre me callaba y nos corría. “Ándale, morro! Que mi tienda no es para estar contando chingaderas, me espantas a los clientes”.
 Don Eugenio era un hombre aparentemente muy recio, pero en lo de adentro era gentil. Es cierto que su cara original ya casi no se veía, estaba cubierto de callos y cicatrices. Solía vernos cuando estábamos mi amigo y yo sentados en la banqueta a un lado de su tienda, y entraba a sacar algún regaliz o manzanas y nos las regalaba. A Veces sacaba un peso y nos lo daba, porque sabía que estábamos ahorrando para una bicicleta. Luego hacía como que sacaba la escoba y se ponía a barrer aunque no hubiera polvo. Se quedaba platicando con nosotros como una hora. Nomás nos decía groserías y se ponía a contarnos historias de cuando estaba chiquito. Pero de alguna manera se notaba que lo gozaba.
Decía que había pasado por una vida muy accidentada. A veces se le veía en los ojos (el único lugar que se podía ver de su cuerpo original) los recuerdos dolorosos y llenos de arrepentimiento. Decía que había hecho cosas desastrosas, que no quería que ninguno de nosotros terminara haciendo. A lo mejor por eso los del barrio Norte no le hacían nada y lo respetaban. A lo mejor por esas cosas que hizo, le pasó lo que le pasó.
Un día llegó uno del barrio Norte, con otros cuantos. Era moreno y medía un poco menos que los demás, pero se veía muy fuerte. Llegó con una cara que no le quitaba de encima a don Eugenio. Pasó y nos derribó un monte de tazos que estábamos haciendo. Cuando el Don lo vio llegar, se le cayó el color de la cara. Me gritó “Ricky! Ven!” Y fui. “Toma esto y váyanse a la otra cuadra a jugar maquinitas. No quiero que regresen hasta que se las acaben”. Me puso en la mano todas las monedas que había en la caja. No me la creía, sobre todo por que a Don Eugenio le chocaba que fuéramos a la tienda de la otra cuadra. Cuando los demás oyeron se emocionaron tanto que no me dieron chanza de preguntar nada, nomás me jalaron y nos fuimos.
Cuando regresamos ya noche, el lugar parecía otro. Había tanta gente que no se veía el interior. Todo el barrio estaba ahí. Mi abuela nomás me vio y me abrazó, con lágrimas en los ojos. “Qué pasó, nana?” Ella dijo que había llegado el Tragedias. Que Don Eugenio tenía todo hecho un mugrero y para castigarlo, el monstruo lo había picado.
Yo alcancé a ver la espalda del Don llena de hoyos. Le hubiera creído a mi nana, pero Don Eugenio no se murió de ningún veneno.
Hasta ese día entendí lo que significaba estar limpio por dentro y por fuera. El Don tenía hecha su vida un desmadre. Suciedad. Pero me consta que su interior estaba bien limpio. Alguien que es tan bueno no puede tener suciedad por dentro. Y de todos modos se lo llevó la tragedia. Por eso también yo sabía que no lo había matado ningún monstruo, si no el cabrón ese del barrio Norte.
Al día siguiente me vi con mi amigo. Me preguntó que si qué íbamos a hacer. “Chuy, tráete el dinero de la bici. Yo me voy a traer el mío. Vamos a comprar una pelota y guantes. Y de paso, pídele el bat de beisbol a tu hermano.”
Agarramos los tiliches y nos fuimos bien tempranito al barrio Norte a jugar en un patio de la esquina. Al principio, los morros más grandes se sacaron de onda de vernos ahí. Pero no nos acercamos a nadie ni dijimos nada. Estuvimos yendo todos los días, hasta que ya sentimos que se habían acostumbrado a nosotros. El plan era que creyeran que éramos de por ahí. Al cabo de unas semanas, ya podíamos entrar al barrio sin que se nos quedaran viendo. Entonces fue cuando pudimos rastrear al cabrón ese.
Lo seguíamos despacio y a la sorda. En la mañana se salía de su casa y agarraba camino. Se veía con sus compas y no regresaba hasta como las ocho. A veces bien empinado y caminaba dando tumbos. Ese era el momento exacto para entrar en acción. Así que un día nos fijamos que llegara bien tomado. Nos esperamos a que todos se metieran, ya nadie afuera.  Así que agarramos los guantes, chuy la pelota, y yo el bat. El cabrón abrió la puerta de su casa y nosotros lo seguimos hasta adentro. No supo ni qué pasaba cuando Chuy lo empujo para adentro y yo di un fregadazo con todas mis fuerzas. Le quería dar en la cabeza y que quedara igual de cómo quedó Don Eugenio. Le pegué un poco más abajo y cayó al suelo. El Chuy y yo nos acercamos. Parecía muerto, pero había que checar bien, si no, quién sabe si sabría que fuimos nosotros y nos iría a buscar. Parecía todavía muerto.
Antes de jactarnos y celebrar, teníamos que salir de ahí, asi que nos giramos para rejuntar nuestras cosas e irnos. Nos dirigimos a la puerta. Pero silencioso, sin darnos cuenta siquiera que se levantó, el cabrón nos azotó la puerta por atrás. Agarró al chuy y lo aventó a un mueble que hizo un escándalo. Me miró a los ojos y me puso las manos sobre los hombros. Sus ojos nunca se me van a olvidar. No sabía a quién rezarle, no sabía cómo iba a acabar después de la madriza que me iba a poner. Pero antes de que se me quitara el shock, él se quedó paralizado. Abrió la boca de par en par y luego cayó al suelo.
El Chuy se levantó a los minutos y nomás me vio ahí, sin moverme, tieso viendo el cadáver. Me agarró del brazo y agarré la onda para que nos fuéramos corriendo como si trajéramos cuetes.
No contamos nunca lo que pasó esa tarde. Y que sepamos, nadie se explicó lo que pasó. Lo que sí, es que de todos modos ese cabrón tenía su vida sucia, por dentro y por fuera. Nunca le dije a Chuy, pero estoy seguro que fue por eso que le pasó lo que le pasó.

Antes de que se desplomara, miré algo que se movía atrás de él. Una criatura, persona o animal que no se veía bien en las sombras, nomás se le veía la boca llena de larguísimos colmillos, y tenía muchas patas, largas, delgadas y huesudas que terminaban en aguijones.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Erick Explícito

Erick Explícito. Solo un hombre. O eso es?
Puede ser acaso solo un hombre una persona que, sin escrúpulos y a lengua rasurada, hace uso de su ingenio para amortajar a la sociedad con una simple opinión. Una opinión que nisiquiera es disparada de una manera directa, si no puesta ne la mesa para una interpretación. Que si bien insulta, no insulta de manera denotada a quien realmente está lanzada su crítica.
Llama a su lector “pendejo”, pero el lector redirige el mensaje a quien en verdad se intenciona, a la apendejadora máquina mediática que compone nuestra hegemonía. Por estas razones, se puede decir que Erick Explícito no es solo un hombre, podemos decir que es La Verga.
Y para estas afirmaciones…qué es la Verga?
Pues miren, digamos que la connotación más conocida es el “miembro reproductor masculino”, pero para decir verga este miembro debe ser muy masculino, muy reproductor y muy miembro. Y el haber de una verga, pues es penetrar a algún orificio con intención de sentir el logro de dominación. El acto de “chingar”.
Eso es lo que Explícito hace, procura y logra. Chingar. Toma  a la cédula social en cuestión, la que merece ser criticada y bajada a un coloquio decadente, la voltea, y se la chinga. Haciendo uso de lo que él mismo llama, una “excelente destreza lírica desperdiciada en pendejadas”, penetra a la audiencia como si fuera una mujer pidiéndolo a gritos.
Por que la sociedad eso e slo que necesita. Vivimos en un pueblo acostumbrado a dejarse maltratar. Cuando agarramos la onda, es por que alguien más nos dice que la agarremos. Que la revolución francesa, que la independencia de EUA, que cuando viene un extranjero, lo levantamos sobre nuestros hombros como si fuera un dios azteca, y para acabarla, entre más despectivamente nos trate, más le damos espacio. Así somos los mexicanos, aunque no lo admitamos, necesitamos que venga un “verga” y nos abra para recibir el mensaje que tengamos que aprovechar.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Por qué Ash no tiene mi edad?

Esta la dedico a mis amigos geeks…que son como el 99% de los que andan por ahí. Y ni se escondan ni digan “ay yo no soy geek, nomás me gusta jugar blablabla o ver no sé que serie, pero mírame, cotorreo, tengo novia y trabajo”. Eso, mi amigo, vale dickness, mereces que un escuadrón de jugadores de futbol americano gringos se rían todo el día de ti y te tiren el almuerzo en la cafetería (en serio, qué pasa con esa realidad en USA?).
En fin estaba por ahí, siendo geek y viendo cosas geeks, cuando llegué a un video que me hizo tripear bolas (así es, tomé varias pelotas y las amarré a un tripié para cámara). De un tema que en los haberes de los veinteañeros alguna vez ha sido propósito de berrinches: Le edad de Ash Ketchum.
El anime de Pokemon siempre es causa de enojos, pues ver cómo una corporación de distribución destruye algo que muchos amamos cuando éramos niños se vuelve un soso producto de mercadotecnia. Que sí, Pokemon siempre fue un producto de mercadotecnia desde el principio, pero para su creador era algo significativo. En fin, Como todos tenemos conocimiento desde que en una de recientes transmisiones dice que el morro tiene 10 años. Y tiene 10 años desde hace como 14.
Los argumentos para desacreditar esto llueven como cerdos sin alas, no entraré en detalles pero se supone que ha estado en suficientes aventuras como para haber dejado pasar más tiempo.
La explicación de esto es, como ya habíamos dicho, lo vendible del producto. Un niño preadolescente que compra compulsivamente juegos, cartas, mochilas y cuanta cosa le vendan con la imagen de su personaje favorito, va a seguir al mismo si logra identificarse con él. Lo hemos visto a lo largo de mucha media exitosa, como los Transformers, siempre tienen a un Witwicky (el nombre más tonto que he escuchado). Pero bueno, los robots no se pasan de lanza y al menos cambian de niño cada determinado número de años.
En fin, este estancamiento de desarrollo en el personaje, se refleja muy bien en el estancamiento de argumentos en la serie. Lo que todos los fans de videojuegos con más de veinte años queremos, es ver más de nuestras historias favoritas, que apelen a nuestra nostalgia, de cuando éramos niños y el mundo que veíamos era genial. No queremos esta realidad en donde las cosas para niños son tontas y las cosas que disfrutamos son tan aburridas. No queremos redactar un proyecto, ni buscar plaza en un sindicato. Queremos tomar a nuestro animalito con poderes celestiales y surcar tierras inhóspitas con peligros indescriptibles. Esa es la mera vida, y el que diga que es más divertido lo que está haciendo justo ahora, es un vil mentiroso que  me va a decir que crezca.
No me malinterpreten. Yo siempre voy a seguir viendo caricaturas, son como combustible. Pero cada vez hay menos tiempo, menos chanza, y menos historias que tengan un poco de interés para mí.
Hay mucho dolor y hay mucha nostalgia de que las cosas no puedan ser como en un tiempo más simple. Mamá y papá estaban juntos. Todos mis abuelos estaban vivos. Mi hermano siempre estaba aquí a un lado. Las niñas repugnaban. En el futuro íbamos a ser todos presidentes del mundo y estrellas de cine millonarias. Y sobre todo, algún día pasaría algo místico que cambiaría el destino, volviéndonos héroes de nuestra propia historia.
Y saben qué? Lo somos. Rifamos la vida mes con mes para no ser aplastados en esta sociedad complicada. Recibimos ascensos. Sacamos aprobatorias nuestras tesis. Con un cheque podemos darnos poder para una jornada más. Escribimos un artículo nuevo, llevamos a nuestra mamá de compras para hacerla feliz. Día con día es un nuevo episodio y una historia que continuará.
Pero malamente, como ya les había dicho, las aventuras épicas son para niños. Queremos aventuras oscuras que identifiquen alguna parte de lo que vivimos o queremos vivir, pero Ash y Pikachu no serán nunca la manera de resolver esto.

Y eso es por una simple y sencilla razón. Ash se va a quedar niño por siempre. Él no puede acompañarnos al banco, ni a pagar el teléfono. Él está muy ocupado llevando de la mano a nuestros sobrinos (o a veces hijos) de la mano, dándoles lecciones de valentía, amistad y muchas otras guarradas que, afrontémoslo, nos enseñaron alguna vez las caricaturas.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Hazme...

Hazme el amor sin sexo
Hazme sentir travieso
Haz de mi lo que quieras hasta dejarme perplejo
Haz dar giros en el camino placentero
Hazme un grito sin terminar
Házmelo con palabras
Hazlo y que solamente me den más ganas

viernes, 30 de agosto de 2013

Carne Quemada


Venía echando madres ese día en el carro bien cargado. Traía todas mis cosas en la cajuela y algunas de mis hermanos en el asiento de atrás. Soy el mayor y me tocó manejar el otro carro.
La razón por la que venía tan enojado es por que me cayó bien gordo el asunto de cambiarnos de casa. En la otra vivíamos en el mero centro de la ciudad, era bien cómodo poderme salir a pie y llegar a donde todo ocurría. Además de que les quedaba de pasada a todos los conocidos y podían llegar a visitarme, a cotorrear, a esos momentos de la adolescencia en los que el no hacer nada era hacerlo todo. Y ahora...nos cambiábamos. A un vecindario lejos de todo, y con vecinos extraños. Sobre todo ese de la contraesquina. Cuando pasé todo el día por enfrente de su casa olía a carne quemada. Y así huele mi nuevo vecindario. Supongo que ese es el olor del cambio...del que no se quiere, el extraño olor de las extrañas costumbres de extraños.
Pasaron unos días. Terminamos de arreglar todo. Los muebles útiles en su lugar. La limpieza de lo inhabitable al hogar. Incluso los detalles que hacen que los recuerdos de una casa parezcan legítimos. La hicimos nuestra nueva casa. Aparentemente lista para que una familia continuara su vida. Pero lo que hacía la experiencia forastera, era el solo poner un pie afuera de la casa. El viejito de la casa de enfrente siempre me veía cuando salía. Fijo y sin perderme. Yo nomas me ponía la capucha de la sudadera o me volteaba a otro lado. Además cruzando la esquina podía presenciar el mega cotorreo que tenían siempre los ve la calle de enfrente. Volumen alto y casi siempre gente riéndose en un pickup.
Una noche que salimos a la tienda mis hermanos y yo por las papitas y la maruchan de rigor, pasamos frente a esa casa. Me di una enojada...los pendejos andaban de voladitos gritándonos de cosas. Que antis y que si eramos roqueros y burlándose de nosotros por alguna estupidez. Los vatos se ponen muy irracionales cuando hay una mujer enfrente y traen alcohol en la mano.
Compramos nuestras cosas, y regresamos, solo para recibir más burlas de los neandertales esos. Me agarré mi propio puño por las ganas de irle a partir en su madre al que al parecer vivía ahí. Pensé e lo larga que sería nuestra adaptación al vecindario...y para acabarla me tragué la mirada del viejo de la esquina. Pero eso sí, lo fulminé con mi cara de odio. El pobre no tenía la culpa de lo que abía pasado, pero ni modo, le tocó mi mala vibra. Nomás vi cómo se inmuto cuando lo volteé a ver. Después de eso nos metimos todos a las casa, serios y sin hablar.
A los dos días fue que puse mi parte para completar el error magnánimo. Me fui solo a la tienda. Aguanté los chiflidos del pendejo ese de ida. Pero de regreso fue cuando ya exploté. "Dónde dejaste la guitarra, mijo?" y yo nomás volteé "En tu chingada madre, pinchi fresita".
A lo que el acto seguido no se hizo esperar para nada. El tipo se bajó estrepitoso del pick up y fue a mi encuentro. Yo seguí caminando como si nada, nomás para molestarlo. "Hey. Hey, bocón hijo de la chingada qué dijiste?" y yo "En tu chingada madre, no me oíste?".
Y pues esos tipos no se andan con jueguillos, nomás me agarró de la camisa y me aventó hasta el poste de la esquina. "Óyeme pinche esquincle, si vas a vivir en mi barrio, más te vale atenerte a tratar bien a tus vecinos, te quedó?". Y yo nomas miraba para abajo. Me preguntó como tres veces si me quedó, pero no le contesté. El pendejo ese se hartó de preguntarme y se regresó a su casa cuando vio que teníamos un testigo. El viejo de la esquina nos miraba sorprendido. Yo mejor me paré y le eché una miradilla al viejo, con mis ojos llenos de pena y lágrimas.
Buena pinche decisión de cambiarnos de casa. Bienvenida a mi nueva vida.
Pasaron un par de días sin que quisiera salir de la casa más de lo necesario. Pero mis hermanos comenzaron a ponerse ansiosos. Querían sus papitas y su maruchan, y no soy nadie para negarles el gusto. Pero temía que si el pendejo ese los veía, se desquitara con ellos. Ya ni modo, hay que aguantarse lo que se echa encima uno, sin llorar.
Así que salimos...y noté algo bien raro en el ambiente. El olor a carne quemada era más fuerte que de costumbre. Pero así, se metía por la nariz hasta la garganta. Sería el barrio confirmando su presencia sobre mí.
Avanzamos y pasamos por enfrente de la casa. Ni un ruido. Calmado y sereno. Me extrañé, pero tuve suerte de que no estuviera nadie en casa. Compramos y nos dispusimos al regreso a toda velocidad. Aún nada en la casa de nuestros enemigables vecinos. mis hermanos se adelantaron pero yo me alenté mirando hacia atrás. El olor se hacía más denso conforme nos acercábamos a la casa del viejo. En eso, el susodicho iba saliendo a su pórtico. Cuando me vio, se le puso una sonrisa y me saludó con la mano.
-Vecino, buenas tardes.
- Buenas tardes señor.
- Es una lástima cómo lo han tratado los últimos días, me disculpo por eso. Pero no se preocupe, ya nadie lo va a tratar mal.
- Cómo?
- Si, usted descanse. Ya  no se preocupe por caminar por nuestras calles.
El hombre sostenía una sonrisa placentera que me causaba una incomodidad inexplicable. Se acercó, me puso la mano en el hombro y me dijo mientras me causaba el mayor escalofrío que jamás había sentido.
- Ya sabe, hay qué tratar bien a los vecinos, o no?
El viejillo me desconcertó bastante. Pero en efecto, no volvimos a tener problemas en el barrio. Como si de él hubiese dependido cantar tal presagio, en aquella tarde cuando de su chimenea salía un humo denso y negro y el olor a carne quemada se hacía más presente que en los hornos de lo que imagino sería el infierno.

martes, 27 de agosto de 2013

En la biblioteca

No piensen que soy anticuado. No me vayan a llamar amargado o mamón. Simplemente, soy un aferrado a que debe conservarse la buena costumbre de escribir bien.
Me choca, pero me repatea la mala ortografía, el desconocimiento de las palabras y las barbaridades que se dan hoy en día con el vocabulario. Por eso estaba muy renuente cuando comenzó la época de las redes sociales. Los adolescentes y los fresas...deberían colgarlos a todos. Escribiendo con maYussCUlas Y mInUSScUlazz, y ZEtas POR dOQUierzzz. Dicendo a con ache, males acentuados.
Internet...es un horror.
Por eso a veces me retaco en la biblioteca. Libros que alguna ves fueron editados y cuidados por que sabían que iban a parar a un lugar donde todos los vieran.
Ando en escuela nueva, y no me hacía mal revisar y reconocer los pasillos y contenidos de esta biblioteca. Grandes, pequeños, títulos y colores..hasta que lo vi... No les voy a negar que fue amor de aquellos.
Una pequeñez, marca Larousse, de un fuerte rojo..."Diccionario Gramatical". Lo circundé unos minutos. Pero me daba miedo. No podía acercarme a hablarle así como así. Qué iba a decirle? Que pensaba que teníamos mucho en común? Eso no lo cree nadie. Aunque en esta ocasión era obvia que una relación entre ambos podría ser productiva. A leguas se notaba que era para mí. Y qué casualidad que estuviese así, desacomodado a la deriva. Salido. Como si quisiera que yo llegara.
Me tragué mis deseos. Mejor me fui a casa. Pero al día siguiente y los posteriores...ahí seguía. Solo llegaba y lo miraba por minutos. Hasta llegaba tarde a mi clase. Pero me era inevitable dejar pasar esa belleza. Unas páginas nada gastadas. Forro impecable. Una juventud inocente, de esas antojables para pensamientos impuros como los míos.
Pero qué hacer una mente azotada como la mía al ver aquello que podría ser lo único capaz de escarbar su comprensión?

sábado, 10 de agosto de 2013

Soñé...

Soñé Contigo


Estaba en una fiesta con mi familia. Muy aburrid Cerca de ahí había festejos, como cualquier día en el centro. En salones, inmuebles, y también en lugares públicos y sin techado. De gente joven con curas alternativas. Gente de esa que no me agrada. La gente que ahora es parte de tu círculo. Al que ya no pertenezco.. De pronto vi a un amigo tuyo que rondaba muy preocupado. Yo sabía que algo te había pasado. Llegué y había una patrulla, tú estabas muy angustiada, viniste a abrazarme. Me explicaste que tú nada más andabas meditando y que los policías llegaron a levantarte.
Yo me decepcioné. Quise pensar lo peor. Ya no quería esperanzas ni salvarte de nada. Decisiones sobre la simple acomodación de la mente. No quise realidades. No importaba en qué anduvieras metida. Meditar, alucinaciones, la peligrosa calle nocturna. Una vida sin mí. Caminé de regreso a mi fiesta y te dije que te cuidaras. Un amigo tuyo me siguió. Solo para burlarse de mi. Me dijo que que chafa por lo que estaba pasando. Le respondí que se callara. Que no sabía nada.

Menitras. Sabía todo. No sé si tú se lo contaras, pero yo lo pienso más bien por lo obvio.
Cualquiera qu eme vea caminando o haciendo nada, sabría lo qu eestá pasando por mi cabeza.
En mi cara de problema de faldas.
En mi entreceño de que me hastía olvidar.

domingo, 4 de agosto de 2013

Ganas

Tendido en un negro sillón de haberes iguales.
Entre el arrabalero sonido  que te llena la boca
En poesías intencionadas hacia bellos rumores
Calmas forzadas de días acumulados. Como tatuajes que inútil tratan de olvidarse
En espiral placeres dopados. De esos que con nada de esfuerzo se logran
Una vida de atrás. Un paso de caminos sin ganas de ser.
El fantasma de un reloj que marca sin pila y un romero sin olores.
Qué es del movimiento perpetuo?
Qué hay en las nubes que no se mueven con el viento?
Qué dicen las aves cuando en lugar de tonos dan palabras?
Todo se oye, el signo llega, al silencio de media tarde.
Mucho para despertar, mucho para ir a la cama.
Y encerrado en metro por metro sin paredes un a carga de fotos recién lavadas se queda siendo vista.
Al voltear miradas sucias. De arrepentimientos que no fueron invitados. Que mejor no se disculpan y en su casa se quedan.

martes, 30 de julio de 2013

Encuentro

Tomó mi mano con sus palabras
Y la puso donde quiso
Ni tan profundo ni tan inofensivo
Las sombras que la ocultan
El masaje de una hija de la luna, de una femme maldita
Una frase...
Escupe sombras cuando quiere
Sabiendo que me tiene
Indefenso, pues no puedo usar mis armas
No le importa y me sostiene
Estando a suyo...
A  pedires
Me mostró que podía, que quería y que lo haría
Y luego me dejó ir
Tenso hasta el punto de un esclavo
En el que haría y desharía
En el cuándo que me suelta
Yo solo quiero más
Que abuse de mí
Que se aproveche en alma
Y sonriendo y sabiendo
Simplemente no me hace nada
Deja perderme en la cueva del camino nocturno
Hasta que el cielo grite y la noche nos separa

lunes, 15 de julio de 2013

Nervioso

No estoy tan loco. Nada más tengo un déficit de atención…pongo mucha atención…
Y es que, qué bendición más grande…qué calvario menos negable..Qué don y desdicha el ser tan atento.
Tan pendiente…tan obsesivo…cuando se está solo.
¿Y acaso no todos, en las noches nos preguntamos qué son los ruidos…los múltiples sonidos de la nada?  ¿Y acaso no todos nos contestamos de inmediato nuestras dudas?
Rápido, es como hay que contestar. No puede dejarse ni una.  Porque no debe dejarse ni un hueco en nuestra mente.
Somos tan desconfiados, que cualquier asunto que desconocemos se transforma en una lista de posibilidades. Y una variante en nuestra cabeza…alguna  imagen desconocida…un ruido que no supimos que fue…se convierte sin chistar en una quimera.
Cuando estás solo…te fijas más en los detalles…y tus sentidos van más rápido que tu razón. Así que cualquier cosa mal acomodada se puede transformar en aquello que más temes. Y cualquier ruido sin explicación…en evidencias de algo más allá fuera de  tu control
¿Y quien dice que te equivocas? Por un segundo todo es posible. En un instante y de repente, las brujas, los duendes y los demonios pueden existir, más cerca de lo que crees.
En tu cuarto, en tu piso. Debajo de la cama yace aquel con el que tanto te asustabas cuando eras niño. En el techo está colgado algo…que te está viendo. Y detrás de tu nuca respira una nueva pesadilla.
Qué curioso cómo cambian las cosas…de la noche al día. Qué curioso cómo el muñeco que está ahí en la esquina tirado, se ve tan chistoso. Ese que estuvo desde que llegaste con su bocota y su sonrisa…pero cuando anochece…
De día todo se ve. De día no dudas ni un poco. Lo que es és, y no tiene otra forma. Pero al ocaso…al ocaso todo saca nuevas caras…al ocaso ves el lado que no conocías. Cuando oscurece, las facciones de la realidad se van poniendo más alargadas, y ya nada es lo que es. Cuando está oscuro, puedes ver lo que antes no veías. Y lo que está más allá de tu lámpara es lo desconocido.
Entonces desearías no ver los detalles.
En la penumbra abres más los ojos y esperas que así se disipe la duda. Pero jamás es así. Nunca sabrás lo que hay más allá de la oscuridad…a menos que te acerque.
Qué curioso cómo cambian las cosas ¿no es así? Ese muñeco que estuvo tirado en una esquina…se vuelve ahora algo de que dudar…
Ese muñeco que estuvo tirado desde que llegaste en  la esquina…ahora es tu nueva pesadilla…
Y quién no se levanta por un simple vaso de agua y desea no tener sed. Quién se aguanta las ganas con tal de no salir de la confortante cama. Quién no regresa a sus miedos de niño…quién no duda a bajar el pie…quien no se pregunta si al abrir la puerta del baño…verá algo que no ve, y escuchará un ruido tan estruendoso que profane la tranquilidad nocturna!
Quién no espera girar en el pasillo…y encontrarse con una sonrisa…que no es para ponerse feliz…quién no imagina lo que esa cara falsa tiene preparado…para usted…

Quién no se asegura y se calma al recordar que todas son mentiras…o que se trata de convencer. Por que quién nos asegura, mis amigos? Que todos esos cuentos     de cuando eras niño        no son verdad. Después de todo, por algo existe la imagen, no? Por algo todos podemos ver cómo desapareces en la nada y sin razón…por algo solemos verlo todos… por que algún ya lo vio.
En esas horas, sacas todo el repertorio de la imaginación. Todas las películas que has visto. Los libros que has leído, y tus traumas de atrás. Las dudas del más allá.
La forma de tus miedos te corroe. Aquellas cosas que nunca te puedes zafar. Las risas, los ojos, las bestias, las patas velludas,  cadenas,  susurros, y aquel alarido que deseas que fuese un gato… Todo surge… todo regresa…y de nuevo pierdes el control de ti mismo…
Te tengo una noticia…nunca lo tuviste…pero solo aquí…en este momento…te das cuenta…cuando ves lo vulnerable que eres ante la idea…de que algo recorre tu estancia…tu tranquilidad…de que el frío que poco a poco a poco sube por tu cuerpo y te toma de la nuca… solo ahora te estás fijando…que eres igual de indefenso que cuando estabas niño. Solo ahi te estás dando cuenta que oculto todos los terrores que jamás se van.
Volteas…a esa puerta…y ahora no cabe duda que algo puede salir por ahí…sientes los dedos en tu espalda por que hay alguien detrás de ti…miras al techo…por que sientes que alguien te mira…y debajo de tu asiento…por que no sabes…ya no sabes nada…
Mejor quedarse en cama, ¿no?...aguantarse las ganas…dejar ir ese vaso de agua…pues te tengo una noticia…no estás a salvo…ni siquiera en la seguridad de tu cama…esas cobijas no te tapan de lo que a continuación llegará.
Las sombras se alargan hasta adherirse a la tierra
Mil ojos se siembran hasta no ver menos mal
Las alas de un abismo se arraigan a las venas de tus sueños…
Las pesadillas están por empezar
Ese muñeco que estuvo tirado en la esquina…todo el día…y que de noche…lo ves diferente…simplemente cambia…
La maldad tiene tantas caras…y se oculta en toda la habitación…y la forma que toma hoy…la pesadilla…la quimera…se llama miedo…y ese soy.

Qué horrible ser tan cauteloso…qué pena ser tan observador… atento…terriblemente.

martes, 9 de julio de 2013

Vendo Labios

Vendo labios por sonrisas
los vendo por un café matutino
Por una visita imprevista en plena noche
por un momento abierto que aloja
por hoy inesperado
por ver umbrales sobre las estrellas
vendo estos labios para que en las noches me pongas esa cara
Vendo un momento de sentirme en la vid para enloquecer lo divino
por un par de monedas de atención
Por unas cuantas palabras en desvelo
Por un interés siquiera pretendido
Te vendo unos labios que nos llevan al edénico precipicio.

viernes, 5 de julio de 2013

Por la calle

No siempre ando tan nervioso cuando camino por la calle. Pero hoy es especial, hoy no me tomé mis pastillas. Ya sé que me dijo el doctor que no debo hacer eso, pero no fue mi culpa. Andaba muy apurado hoy en la mañana, apenas pude desayunar. Y es que mi celular se quedó sin pila, me arreglé muy tarde y cuando llegué al frasco de las pastillas tuve que regresarme para recoger la mochila. Entonces iba a media cuadra y me acordé de las pastillas. Pero después de media cuadra a uno le da vergüenza regresarse.
¿Vergüenza con quién? Ni me pregunten, pero imagínenme, ya bien enfierrado y a toda velocidad, y encima dar media vuelta a casa otra vez. No, ¿qué pensaría yo de mí? Que soy alguien sin confianza, sin decisión, un patético y debilucho.
Yo no soy ningún debilucho. Así que no me regresé.
Esto me da como producto días como hoy. En los uq eme duelen mucho los ojos y no me dejan abrirlos bien. Sobre todo cuando veo una pared blanca. Por eso tengo que venir viendo al piso.
Estos días en que ando medio mareado y confundido, así que tengo que pisar con cuidado.
Días como los que no puedo recordar bien todas las palabras y me cuesta mucho trabajo encontrar la que quiero decir. Porque a mí me gusta hablar bien y correctamente… ¿a alguien no?
Y es así cuando me veo de lejos a mí mismo, caminando chistoso, viendo al piso, que no culpo mucho a aquel policía que me detuvo.
“Buenas tardes joven.”
Fue un tanto amable
“¿A dónde nos dirigimos?”
A chinga ¿Pues a qué hora lo invité?
“Qué estudia?” “Trae identificación?” Puras por el estilo.
Me agarra y me empieza a esculcar por todos lados, este hombre no tiene sentido del espacio personal.
No sé qué cree que hice, pero según él lo tengo que acompañar a la comandancia.
Me dice de una manera muy autoritaria “Súbase a al patrulla”
Yo le pregunto por qué.
“Ya sabe por qué, no se me haga listo.”
Pues yo no ocupo hacerme el listo. YO ya sé qué tan tonto y qué tan listo soy. Pero el policía se me puso un tanto agresivo. Hasta me llevó esposado. Es cierto lo que dicen en las películas, quedan apretadas.
Llegamos a la comandancia sin mucho qué platicar en el camino. Me baja y me forma en un pabelloncito. Me puso a esperar junto a unos señores que se veían de miedo total.
Al final me pasa con una señorita, que dicen que es la juez.
Por qué está aquí?
Pues por no tomarme mis pastillas, según veo.
No s eme pase de listo!
Otra vez…
En eso me agarran y me llevan con el médico de turno. En el acta sólo alacanzo a ver “Motivo del encierro: por hocicón”.
Que a mi por qué me trajeron?
La verdad ya ni sé. He aprendido un pequeña cosa: No tomarse las pastillas es un delito menor con 24 horas de cárcel, con derecho a fianza por externos.

martes, 18 de junio de 2013

El Alto

-Óyeme imbécil, ¿qué te pasa?
-¿Disculpe?
- ¡El alto, pendejo!
- Óigame joven, vengo con mi hijo, y somos una familia cristiana.
- Pues con más razón deberías tener respeto por tu prójimo ¿no?
- Mire, mejor cálmese...no sabe lo que está diciendo.
- Estoy diciendo que te vayas a manejar como quieras pero a un lado de tu chingada madre
- Joven, por favor modérese.
- Modérate tú, y da ejemplo, pichi ciudadano modelo bajo las leyes de Cristo.
- ...
- ¿O qué? No dice en La Palabra nada de respetar la vialidad?
- ...
-Oh no, se me olvidó que su Divina Palabra se escribió hace millones de años y no está actualizada a nuestras vidas de hoy ¿Pues sabes qué? ya me harté de esperar a que se adecuen al pensamiento normal. Ojalá que Dios regrese ya. Que renazca su mentado Mesías. Sí. Que venga su Salvador en nuestros días, a ver qué dice del desmadre que se traen y comience a repartir regaños. A ver si así respetan a su pinche prójimo.
- ...joven...no sé que decirle.
- Solo diga lo que siempre dice: Amén.

viernes, 7 de junio de 2013

The douchebag heart (El Corazón bravucón)

Está bien, lo admito soy amargado. Muy amargado. Muy muy tremendamente amargado, pero no por eso vayan a pesar que soy un caso perdido. Los casos perdidos no llegan a nada, en cambio yo camino para adelante. Y acaso un caso perdido hubiera procedido de la manera que yo procedí?

La depresión había agudizado mis sentimientos, sobre todo el sentimiento por las mujeres. Veo mujeres volando en el cielo y caminando en la tierra. Veo incluso mujeres llamándome al infierno. Cómo puedo ser un caso perdido entonces?
Escuchen con cuánta alegría les cuento mi historia.

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez, pero, cuando llegó, ya no se quiso ir. Yo no pretendía nada. Tampoco me urgía.}

Esa chica no me llamaba tanto la atención. Nunca le coqueteé, ni me coqueteó. Era bonita y todo, era muy alegre y llena de luz...y a mi esas cosas no me apelan del todo.
Hasta que pensé...eran sus ojos. Sí. Esos ojos cambiaban de color con cada pasar de luz, con su cabello. Hasta con lo que traía puesto. Eran esos ojos, sí, eso era!
Unos ojos vivos y rojizos que subían y bajaban cuando me veían. Es por esos ojos...que ni siquiera lo decidí...simplemente me enamoré de ella...
Escuchen. Ustedes me toman por caso perdido. Pero si hubiesen podido ver la resistencia con la que soporte sus encantos. Como cuide mis miradas y no le dirigí sonrisas ni versos. Como pise justo donde debía pisar. En verdad jamás fui tan amable con esa mujer, antes de enamorarme. Y es que se hubieran sorprendido de ver como disimulaba entre anécdotas y preguntas. Como le sacaba información en las pláticas sin saber siquiera lo profundo que nuestra relación llegaría a ser. Pero cada vez que la veía…escuchaba al viejo corazón dar una punzada más fuerte, y cada vez mayor a la anterior. El ritmo marcaba una marchaba fúnebre. El ápice de mi amargura que se desvanecía en la presencia de aquella señorita. Les he dicho que soy sentimental…pues la bomba de aquellos latidos se sentía demasiado. Su presencia la hacía mayor, y en cada compás sentía más por ella, era un círculo vicioso. Mi coraz[on parecía comenzar a hincharse y querer desmembrarse en una explosión.
Pero cuando me di cuenta. Decidí tomar acción. Y que acción más dura resulta la de ignorar a veces el corazón propio…pero este corazón resulto más abusivo que otros cuantos. Fue entonces, al octavo día de conocerla, procedió con cautela a traicionarme. Ella abrió la puerta del café. Entró intempestiva. Igual que siempre, pero algo había cambiado. Sus ojos se veían más encendidos que nunca. No reflejaban ni su cabello ni su ropa. Reflejaban el fuego de mi alma.
Pero no podía dejarme llevar. Entré a mi propio pecho, mientras mi corazón se disponía a latir más rápido. Un ruido sordo silenció mi interior. Tome mi corazón y lo escondí debajo del piso. Moví tres placas de madera y simplemente lo di por muerto, lo arrojé ahí. Tenía que deshacerme de la evidencia que marcara la inexistencia de mi amargura.
Entonces ella entro. Se sentó delante de mí. Yo sonreí, no tenía nada que ocultar. Le ofrecí una taza de té y comenzamos a conversar. Me erguí en mi silla, seguro de que mi víctima no podría molestar.
Ella se veía satisfecha, mi actuación la había convencido. Nos sentimos a nuestras anchas sin nada que interrumpiera. Hasta que noté que comenzaba a sonrojarme. Verla ya no me resultaba igual de confortante. Su boca había cambiado. Esa sonrisa me hacía sonreír a mí. La piel de su hombro podía sentirse en mis manos sudorosas. Sus movimientos me metían en un trance inevitable. Y comencé a respirar rápido. De pronto escuche la bomba de mi pecho una vez más. “Estas enamorado” decía.
“Calla, no es cierto, yo soy un amargado”
“ Mírala, y dime que no…”
“No! Soy un caos perdido y punto!”
“Mira esos ojos y dime de qué color son”
“No…”
Solo veía su expresión y como sus ojos se volvían cada vez más rojos. Punzaba su iris. Como si fuera a desmembrarse en una explosión.
“Te gusta…la quieres…la amas…”
No…la voz incrementaba. El maldito cínico enterrado en mi pecho había alzado tanto la voz en mis adentros que se escuchaban incluso fuera de mi cabeza.
De seguro ella lo oía… claro que lo oía y sospechaba! Sabía y se estaba burlando de mi junto con él. Así lo pensé ese día y lo pienso hasta hoy. Pero cualquier cosa era mejor que esa inmundicia. No soporte más tiempo de sus acusaciones. Lo escuchaba más fuerte…y más fuerte…y más fuerte…
-Basta ya! Confieso que está gritándome y que siento todo esto por ti. Ahí está, llévatelo para ya no escucharlo nunca más!



miércoles, 29 de mayo de 2013

Mala Vibra

Soy el humeado que se queda en tu veladora cuando se apaga, los cabellos en la masa de la fiesta, unas grietas en la cama nueva,
Cuando compras un nuevo cuadro cuarto ese vidrio
Sales a la playa apago el sol y despliego el viento
Tomas agua del rio y pongo cólera

Traigo tus ojos secos al no poder llorar
Desilusión de cumbres al despierto
Apariciones de pasados impertinentes

Escribo las razones no logradas
Guiones de tragedia
Finales que te hacen sentir mal

Objeto de albas ciegas
De abrazos deformados
De canciones que no suenan

Soy camino sin caminar
Terrores nocturnos de un despierto
Mal ententidos de palabras ahogadas

Una cúspide en bajada
Un vértice que no tronca
Vil llamada del ausente
No invitado aventuras fatales
Con cuidado trata con suspiro lleva
Pero sobre todo sácame la vuelta
No soy alguien con quien quieras topar


lunes, 8 de abril de 2013

Dudas y Juicios


Decisiones, insólitas y lejanas
Las que toma un poeta amante
Que de vicios se llena su iris,
De cuestiones amargas dadas en somnolia
De adicciones no físicas, si no redundantes
Que no son los cuerpo oscilantes en un regazo
Si no el decir negando que quieres más
A mí el regaño me altera hasta después del pecado
En la marea de la brisa negra
Una vida con manchas en el piso que no se quitan, pero se dejan ser
Como cicatrices incidentales
De visitas inesperadas, cortes de cabello y despedidas cortadas
Pero quién es quién para dejarse llevar por juicios sin estrados
De menciones sin honor
De pasadas horas que se extrañan
De reconocimientos que no importan y acusos de orgullo
Pero quién es quién para querer agarrar sus propias riendas.
Que las santidades solo para los santos se dan.

lunes, 1 de abril de 2013

Cosecha


Semillas de mal, de amor, de soberbias.
Nos dan críos funestos enriquecidos de poca belleza
Esas divagantes que llegan al amanecer y se van con las luces apagadas
Que nos hacen caminar a regalar sonrisas sin ayeres encontrados.
Rimas de rutas y retos
Asuntos siniestros entrelazados.
Mayorías que no vuelan ya.
En el predecible devenir de un par de golpes asertados
Nada se encuentra si no se busca
Cuando el camino es directo, pero no tan derecho.
Malos germinos, raíces vivas. Plantas regadas con oscuras intenciones.
Un molino de caras que vas a recordar, y pieles tocadas que no son igual.
Las hojas crecen en hiedras. De colores no vistos por un ojo cerrado y el otro medio abierto.
El resto de una ruleta con la boca abierta
Pero una verdura no sale cuando quieres más
Una fruta no madura cuando la pides nada más.

martes, 26 de marzo de 2013

Hacia atrás en una silla

Quinta esencia de la vereda fantasma
Donde los sentidos se oponen al árbol dulce
Las formas se vuelven con las voces de quienes viven
En el encuentro fatal de un humo amargo y delicioso
Gajos que se construyen hacia atrás a mordidas
Lastimando y curando en el momento del cazador
El punto en que surgen reflejos que no se parecen
Porque una cara voltea hacia atrás y otra tiene ojos negros.
En la oniria que llega a fuerzas, pero que se inicia de una chispa y el aire quejumbroso.
En las verdades que se disipan  hacia hoteles no vacantes.
Susurros de testigos indebidos.
Hacia dos países que no se miran.

jueves, 7 de marzo de 2013

Sin dios


Vicios de poder
Dichos por un cielo en sillas vacíos.
Por un pueblo sin quién seguir
Susurros que vienen de un mundo ansioso por alguien a quién adorar.
Cuyo cuerpo sea perfecto
Cuya vida no acabe
Atento y presente.
Hambre de un mundo por trono sin ocupar.
De oro, en media corte, presente por gritos secos
Un coro hambriento que desmaya
Intensidad de unas cuerdas  que buscan jamás parar.
Rascan la orilla de la miseria, en nuestro paisaje abundante
Entre ocultos de polvo, al que según todos van.
Vacíos deambulantes en conscientes colectivos
Que juntos no dan ni para un solo pensar.
Escupiendo al cielo y a estatuas del pórtico ajeno
Luchando a muerte por oro negro
Dejan que los más ajenos digan
Mientras nadie más oye razones
Y sólo vitorean por ganar un pedazo de aquello que nos dé un día más.
Ansias de misericordia.
Que aquel que no existe venga
Que baje a ver lo que ha sido de un pobre cuarto entre bocas calladas
Que alguien, como creas, nos arrebate un poder y nos castigue para tenernos cuidados.
Vicios de poder, hambres de mandato, tronos dorados, y nosotros aquí esperando que se llene, y nos entre por todos los huecos.
Tantas almas que piensan,  y nuestra inventa no da ni para un solo dios.

martes, 19 de febrero de 2013

Nocturno



Enmarcados en colinas, en veredas inalcanzables, los sujetos de quien tanto hablas
Habientes de nuestras burlas, de sonrisas que se dan en sombras.
En las noches ya no importan, no se escuchan con el ruido y lo briago de los números prohibidos
Palabras que sólo dan comezón.
Enunciados que sólo comienzan una eterna discusión.
Lo bien hecho y lo destrozado, cargados en una misma balanza, para mí es igual.
En las noches ya no importan los niños que se hincan a rezar
O los cuerpos que se rozan entre sí
La vela que no se extingue, o la luz de la pantalla con un descabezado ensangrentado
Cambiando el sereno por el estridente de un gato arrabalero.
Los pies no se detienen ante el cántico místico de medias noches.
Pulsos que se brotan sobre los ya dormidos.
Somos nocturnos, nacimos así.
Con sueño pesado que tanto contiene.
Llenos de aventuras sin sol.
Sin rumbo de cortejos, sin consejo de tentaciones, sin reniegos que nos den nombre, sin paradas para las ganas que dan.
Solo confianza en que va a amanecer y ni nos daremos cuenta.
Seres inciertos que no viven para otra cosa más que para ir a bufetes después de las seis, y ponerse a comer.
Sin fe conveniente, sin recuerdos de pena, sin aliento agradable, sin poder persignar, sin lágrimas transparentes, sin condenas, sin cadenas, sin conocer la nota que hicimos grabar.
En las noches ya no importa la vergüenza.
Alabando tus insulsos, y haciendo que nadie te vea.
Recordando tus rumbos, con un cómplice que no se ve
Recitando pecados, y no dejando que nada más sea tu dios.

martes, 5 de febrero de 2013

Igual


Igual y en los pasares se acaba
Hablando idiomas desconocidos.
Ver avanzar al ritmo que se extinguen las calles
Llegando demasiado tarde para corregir
Igual  y no corresponde a veces lo que está en manos de un más allá.
Tristes sabores por su delicia
Por que recuerdan y te matan un poco
Como el canto de estas veredas
Que me lleven al no sé dónde
Que pasen muchas veces sin dar cuenta de interiores nefastos.
Igual y no me acostumbra ni pretende.
Abriendo de la misma manera que cierra
En una broma no contada
En una falta de cegueras
Un trato propuesto y sin regar
Todos los puestos donde deben
Y aún así desabrido, insípido, falto y fallido.
Igual y no me tocaba hoy. Para irse hay que agarrar este camión.

sábado, 19 de enero de 2013

Pregunta respondida en locura


¿Qué es lo que intentas?
Supongo que lo mismo que tú. A juzgar por nuestra similitud, pero no quiero aventurarme. Cuando supones algo profundo de alguien, se ofende. Al menos si no es de lo que se sienta orgullosa. Así que te diré los puntos que me describen en esta búsqueda.
Debo separar nuestras personalidades, de manera que no se mezclen, pues nuestras locuras son diferentes. Así es, te llamé loca, pero es mucho de lo que me gusta de ti, tu locura.
Esa locura obsesiva y certera. Hacia los esmaltes de dientes, hacia los botones de los sacos. A querer salir corriendo al ver los calcetines blancos. Me llama que no tenga base. Como si quisieras tenerlo todo bajo control. No, tú no eres así. Tus actos son separados uno del otro. Cosas te chocan, cosas arreglas. Sin razón aparente, solo por lo básico que tiene el todo de ser, como tu locura te lo dicte. Y no te preocupes, no es que seas demasiado loca. No me fascina porque esté más allá de mis límites. Nuestras locuras son, como dije, diferentes.
Tu locura es constante…la mía no es siempre. La mía es sutil. Casi hipócrita. Pretendo un control fingido, pero arriba de mí hay tantos asuntos no resueltos. Me gusta fraguar. Y jugar conmigo mismo. Mi locura no es un arranque de un momento, mi locura es un conjunto de gestos unidos por un guión que ni siquiera sé cuando escribí.  Esta locura es enorme y tiene un lugar para toda ocasión. Un cuartito para mí y mis actos, mis gestos y mis gastos. Para un mal mayor, para dramas inconclusos que no para hasta un enorme pañuelo con mis propios mocos. Mi locura asciende con el pasar de la noche. Cuando todo se va cubriendo, cuando no te diste cuenta. Un lugar para mí, para lo que me rodea…incluso tiene un lugar para ti.
Así que…no estoy contestando a tu pregunta…directamente. Pero te aseguro que todo tiene su fin, así como tuvo su principio. Un guión ya se empezó a escribir, y tiene intromisiones de locuras tuyas, cubiertas en un miedo incierto de mí.

Siniestra Mañana Siniestra


Seco
Inerte
Suspenso en aras de malicias
Atascado en a garganta de una torre de gusanos que se dan de comer uno a la vez al e abajo.
No mires disperso, mira derecho, aunque la verdad esté en todos lados excepto donde tienes que mirar.
Aspectos de envidias que embriagan la noche.
El paso de brujas bailando alrededor
Justo a la mera hora oscura, en que el reloj no se ve, en que te metes, enfocas y ya no ves.
Tirado
Maltrecho
Reniego de ultrajes aledaños.
Vidas encima de la tuya
Que creen que no te das cuenta.
La única salida es la puerta inexistente que se teje de aires respirados en amargo.
Pasado a kilómetro. En una brecha de infancia. Un puente debajo de malvivir.
Unido a todo y pegado a la nada.
En la franja a la que no querías llegar.
Pidiendo, arrastrándote por que tú mismo te des un simple pedazo de fruta.
Todo por acallar l picazón en la boca y la sequedad en tus ojos.
Vacío.
Solitario.
Inmerso en el tormento de aguas jabonosas.
Más a salvo de lo que se pudiera estar en una maldición de líneas inhóspitas. Que marcan alrededor de tu cuerpo el final grosero que tuviste cuando te levantaste.
Una silueta de un cadáver que camina en el no sentido.

miércoles, 9 de enero de 2013

Qué solas.

Qué solas están las estrellas.
Allá alejadas de mí. 
Porque si estuvieran aquí, estuvieran conmigo.
Porque si estuvieran cerquitas, nos iríamos de pinta, de parranda, o a cotorrear.
Si las estrellas estuvieran conmigo, no se verían tan así.
Tan pequeñas y con ganas de brillar.
Si las estrellas se animaran y si estuvieran dispuestas, haríamos todo un espectáculo.
Qué solas se ven hasta allá. 
Detrás de la bruma, detrás de la luz mercurial.
Detrás de las nubes y de los abismos.
Que tintinean gritando.
Que nos llaman por todos lados. 
Qué solitas esas estrellas que no quieren dejar de vernos.
Que aunque en el día no sabemos, nos siguen diciendo.
.
Qué solas están las estrellas si no es conmigo...por que no soy yo el que está solo sin las estrellas...

martes, 1 de enero de 2013

La noche en que no pudiste dormir


Que salió desde lo más profundo en la cadera y subió por mi espalda.
 Entre requintos y acordes.
 Oyendo romeros de historias.
 Poetizando entre un disco oculto, en que cada compás lo hacía moverse un puñado.
 Rodeó mi columna, se fijó en mi frente, en mi nuca y sacó un cañón por la boca.
 Explosiones multiversales en una noche clara, que la empolva de colores ciegos.
Hace una expresión de absolutos interminados.
 Caras horribles y hermosos acentos.
Pasando un vicio y las mañanas que duelen.
Una noche viendo nada, solo dando vueltas.
 Otra menos ya desigual.
Otras dos en pericia, y otra en justicias de amor ilegal.
 De esos quereres que no planeamos instantáneos.
 Redobles de pasos. Máquina de peso. Que dice mentiras y encierra sin dejar escapar.
Qué nervios hacen que te muerdas las uñas en un colchón inestable, haciendo ruidos en cada pensar.
En cada esquina un espejo que no apunta a ningún lado, ningún lugar.
Huyente de aquello que guardabas.
Que intentabas escapar y estuvo dentro hasta que pudiste vomitar. A cambiar una vida más. A contener ciclos entrantes y siglos y siglos por masticar.