Qué hice cuando ya no te vi?
Cuando te desbaraté con un beso
Te di un golpe con un segundo
te degollé con un tercero.
Y es que te pusiste sumisa parada y tensa en la cama.
Qué hice cuando te fuiste?
Miré la hora en un celular con tu foto y reí en un foco rojo.
Volteé para decir corte a la cámara y dejarrodando
Pero dando cuenta de que no se detenía el desespero.
Qué hice cuando te fuiste?
Me puse a leer tus pensamientos mudos sin permiso.
Maldiciones
Chistes tristes
Días que empiezan en el atardecer y comienzan en el grisáceo
Hago una lista de todas las sonrisas que no voy a verte
De las veces que voy a dormir tapado y sudando
Desayunos en un solo plato
Y de todas las veces que no tendré que partir el queso
La llanta del auto está baja y no me interesa cambiarla
¿para qué si no voy a ningún lado?
Cuando te subiste al boleto que te manda a medio día de distancia
Busqué entrar a otro lado que no me diga dónde estás.
Porque andar siguiéndote nomás me lleva a volver a leer como si tú me estuvieras contando
lunes, 29 de diciembre de 2014
sábado, 29 de noviembre de 2014
Peter Pan?
Los cuentos en el Paìs de Nunca Jamàs.
Una sencilla ecuaciòn. El encerramiento de todos en esa parte de nuestra mente que niega a llegar a crecer. En donde los ùnicos adultos son representados con las peores cualidades de un pirata. Son ladrones, son borrachos, violentos, desobligados.
Mientras que los niños siempre la tienen fàcil. Cuando no estàn cumpliendo una nueva aventura, estàn disfrutando de un banquete.
El juego global se trata solo de niños contra piratas. En contra del horrible pensamiento de regresar a casa. A una escuela, luego a la oficina, luego tener hijos y envejecer.
Por què querrìa un niño dejar est tierra de piratas, indios, monstruos, hadas? Donde los hombres son guerreros y las mujeres princesas que cuentan cuentos.
Donde el brevaje de energìa principal es simplemente creer que existen las hadas.
Una sencilla ecuaciòn. El encerramiento de todos en esa parte de nuestra mente que niega a llegar a crecer. En donde los ùnicos adultos son representados con las peores cualidades de un pirata. Son ladrones, son borrachos, violentos, desobligados.
Mientras que los niños siempre la tienen fàcil. Cuando no estàn cumpliendo una nueva aventura, estàn disfrutando de un banquete.
El juego global se trata solo de niños contra piratas. En contra del horrible pensamiento de regresar a casa. A una escuela, luego a la oficina, luego tener hijos y envejecer.
Por què querrìa un niño dejar est tierra de piratas, indios, monstruos, hadas? Donde los hombres son guerreros y las mujeres princesas que cuentan cuentos.
Donde el brevaje de energìa principal es simplemente creer que existen las hadas.
martes, 11 de noviembre de 2014
Tetera
Quisiera haber nacido tetera. Así hubiera tenido por lo menos un agujero por dónde sacar el exceso de presión. Siempre fui presionada. Por mis padres, que tenían un vil modelo de niña perfecta. Por mis hermanos, que no me dejaban vivir agusto porque sabían qué pasos podía dar mal. Y conocían bien las estratagemas de los chicos de mi edad. De seguro por tantas cosas asquerosas que ellos han hecho, se imaginan que me las hacen a mí. No es tan malo eso, al menos por ello se han calmado un poco. Pero por ser la menor, todos me tratan como si no supiera nada. Como si no pudiera nada. Un adorno más en la cocina de la casa. Como la tetera esa de porcelana que ni calienta agua.
Luché mucho…tanto tanto. No quería otra cosa que salirme de esa maldita casa. Donde todos controlaban todo y yo no era dueña de nada. Jamás tuve otra cosa en la cabeza. Tomé la primera oportunidad que me dieron.
Siempre fui buena estudiante. Mis papás no me dejaban hacer otra xcosa que no fueran actividades académicas. Decían que no tenía que ocuparme en algo que no fuera a darme futuro. Y pues, cuando salí de la prepa, las solicitudes me llovieron.
Todas las escuelas se veían igual para mí. Pero mi decisión no fue tomada por un nivel académico. Fue por él. El promotor de la Universidad de Ciencias Humanas. Carlos se llamaba. Y era la persona más segura de sí misma, más pulcra y con la voz más profunda que jamás hubiera conocido. Tenía que volverlo a ver cuando fue a ofrecer las becas a mi escuela. Así que tomé cita para una entrevista. Me tocó con él. Fue la media hora más intensa de toda mi vida. Nunca tuve la oportunidad de meterme en ningún asunto donde no estuviera tdo bajo control. Ciertamente, frente a Carlos, el control se me olvidaba.
Terminé decidiéndome por negocios internacionales. La carrera que él me recomendó. Según él, viajaría por todo el mundo durante mi educación y conseguiría oportunidades. Era la oportunidad para alejarme de esa casa.
Efectivamente, durante mis estudios tuve oportunidad de realizar algunos viajes. La primera vez que me alejé kilómetros de mi familia estaba tan conmovida que lloré de la felicidad. Carlos me miró y me confortó por que según él, me puse melancólica de alejarme de casa.
Como me especifiqué en la rama de comercio de él, siempre nos tocaba ir a los viajes juntos. Cenábamos en restaurantes de todo el mundo. Pasábamos veladas y fiestas increíbles. En más de una ocasión acabamos compartiendo cuarto juntos. La primera vez que nos besamos yo andbaa bastante subida de vino. Él no se aprovechó, era un caballero.
No tocamos el tema en la escuela, hasta meses después que tocamos Nueva Delhi. Ante las lámparas moradas y turquesa del clima caluroso, mencionamos qué sería si tuviéramos otra oportunidad así. Esa noche tocó lugares que jamás habían sido explorados por nadie. No sabía antes de eso lo que era estar enamorada.
No podíamos seguir más allá, pues su trabajo peligraría. La única solución era esperar al siguiente nivel cuando yo terminara mi carrera. Así que le eché todas las ganas durante el resto de mi universidad. Poniendo cara buena en cada foto de un reconocimiento entregad. Abrazando a mis hermanos y padres como si los quisiera. Y siempre agradeciendo a Carlos.
Cuando al fin llegó la ceremonia de graduación. Yo salí con honores. Mis padres lloraron. Su bebé ya no lo era. Al fin tenía edad y medios para escapar del yugo al que me habían sometido desde mi nacimiento.
Carlos me esperaba para un viaje de negocios al que me invitó. Para celebrar mi independencia y mis oportunidades. Esa noche llegué a mi nueo departamento. Para mí sola. Yo me lo había pagado. Sin hermanos, sin padres. Solo conmigo misma. Sola con mi libertad. Con algo tan inmenso que no todos soportan. Sobre todo si han pasado su vida en un eterno Estocolmo.
LA vi demasiado grande. Demasiado incontrolable. Así era yo? Así era la vida sin nadie que te dijera qué hacer ahora?
Carlos fue en la mañana a despertarme. LA puerta estaba cerrada. Quisiera haber nacido tetera. Tendría siquiera un lugar dónde sacar la presión que me mataba. Carlos llamó varias veces antes de usar su llave. El depa estaba silencioso. Como si no hubiera llegado yo. Pero lo que pasó es uq ella me había ido. Carlos gritó al sostener mi cuerpo y levantarlo del piso del baño. Ya no latía.
Mejor hubiera nacido tetera. Esas saben manejar la presión. Además, una tetera hubiera hecho algún silbido para que todos escucharan cómo estaba a punto de ebullición. Cómo lloraba antes de estallar.
Luché mucho…tanto tanto. No quería otra cosa que salirme de esa maldita casa. Donde todos controlaban todo y yo no era dueña de nada. Jamás tuve otra cosa en la cabeza. Tomé la primera oportunidad que me dieron.
Siempre fui buena estudiante. Mis papás no me dejaban hacer otra xcosa que no fueran actividades académicas. Decían que no tenía que ocuparme en algo que no fuera a darme futuro. Y pues, cuando salí de la prepa, las solicitudes me llovieron.
Todas las escuelas se veían igual para mí. Pero mi decisión no fue tomada por un nivel académico. Fue por él. El promotor de la Universidad de Ciencias Humanas. Carlos se llamaba. Y era la persona más segura de sí misma, más pulcra y con la voz más profunda que jamás hubiera conocido. Tenía que volverlo a ver cuando fue a ofrecer las becas a mi escuela. Así que tomé cita para una entrevista. Me tocó con él. Fue la media hora más intensa de toda mi vida. Nunca tuve la oportunidad de meterme en ningún asunto donde no estuviera tdo bajo control. Ciertamente, frente a Carlos, el control se me olvidaba.
Terminé decidiéndome por negocios internacionales. La carrera que él me recomendó. Según él, viajaría por todo el mundo durante mi educación y conseguiría oportunidades. Era la oportunidad para alejarme de esa casa.
Efectivamente, durante mis estudios tuve oportunidad de realizar algunos viajes. La primera vez que me alejé kilómetros de mi familia estaba tan conmovida que lloré de la felicidad. Carlos me miró y me confortó por que según él, me puse melancólica de alejarme de casa.
Como me especifiqué en la rama de comercio de él, siempre nos tocaba ir a los viajes juntos. Cenábamos en restaurantes de todo el mundo. Pasábamos veladas y fiestas increíbles. En más de una ocasión acabamos compartiendo cuarto juntos. La primera vez que nos besamos yo andbaa bastante subida de vino. Él no se aprovechó, era un caballero.
No tocamos el tema en la escuela, hasta meses después que tocamos Nueva Delhi. Ante las lámparas moradas y turquesa del clima caluroso, mencionamos qué sería si tuviéramos otra oportunidad así. Esa noche tocó lugares que jamás habían sido explorados por nadie. No sabía antes de eso lo que era estar enamorada.
No podíamos seguir más allá, pues su trabajo peligraría. La única solución era esperar al siguiente nivel cuando yo terminara mi carrera. Así que le eché todas las ganas durante el resto de mi universidad. Poniendo cara buena en cada foto de un reconocimiento entregad. Abrazando a mis hermanos y padres como si los quisiera. Y siempre agradeciendo a Carlos.
Cuando al fin llegó la ceremonia de graduación. Yo salí con honores. Mis padres lloraron. Su bebé ya no lo era. Al fin tenía edad y medios para escapar del yugo al que me habían sometido desde mi nacimiento.
Carlos me esperaba para un viaje de negocios al que me invitó. Para celebrar mi independencia y mis oportunidades. Esa noche llegué a mi nueo departamento. Para mí sola. Yo me lo había pagado. Sin hermanos, sin padres. Solo conmigo misma. Sola con mi libertad. Con algo tan inmenso que no todos soportan. Sobre todo si han pasado su vida en un eterno Estocolmo.
LA vi demasiado grande. Demasiado incontrolable. Así era yo? Así era la vida sin nadie que te dijera qué hacer ahora?
Carlos fue en la mañana a despertarme. LA puerta estaba cerrada. Quisiera haber nacido tetera. Tendría siquiera un lugar dónde sacar la presión que me mataba. Carlos llamó varias veces antes de usar su llave. El depa estaba silencioso. Como si no hubiera llegado yo. Pero lo que pasó es uq ella me había ido. Carlos gritó al sostener mi cuerpo y levantarlo del piso del baño. Ya no latía.
Mejor hubiera nacido tetera. Esas saben manejar la presión. Además, una tetera hubiera hecho algún silbido para que todos escucharan cómo estaba a punto de ebullición. Cómo lloraba antes de estallar.
viernes, 31 de octubre de 2014
La Laptop
Siempre cargo la computadora en el carro. Es una terrible
costumbre. Me alenta. Siempre tengo que estar pensando en dónde la voy aponer, en bajarla en cargarla. Si la dejo
ahí, quien sabe qué pueda pasar. Es un peligro lo sé, pero por lo mismo no puede
ser descuidada.
Dentro de ella están todos mis escritos y trabajos. Es como
una extensión de mi mente. Todas mis pesadillas, malos sueños y aversiones. No
hay umbral de pérdida qué permitir. No se debe dejar eso al exterior. A la
vista y al alcance de todos.
Un día, llegué a mi trabajo. Había un hombre nuevo limpiando
los carros. Yo solo iba de pasada a recoger algo, así que no bajé la mochila.
El hombre me pidió unos pesos a cambio de lavarme el carro, pero como yo iba
nomás de tiro por viaje, sabía que no iba a alcanzar él a hacer mucho trabajo.
Aquel hombre no había oído nada de mi. Era ajeno. Y lo
chistoso es que era amante también de lo ajeno. Se acercó a mi auto con malas
intenciones. Con una espátula por la ventana forzó la puerta. Creyó haberse
sacado la lotería, pues bicó la mochila de lo que sería mi posesión más
valiosa.
No se imaginaba lo que contenía.
Tomó la mochila, la abrió y se dispuso a tomar el
dispositivo que no era suyo.
De pronto, la pantalla se abrió sola y se encendió.
En ella, las pesadillas salieron. Las inseguridades, malos
sueños y aversiones se presentaron ante aquel hombre. Eso no era nada que
pudiese existir más allá para él. Nunca le educaron a no meterse a mentes
ajenas sin permiso. Pero los abrumadores pensamientos descontextualizados de
una mente atormentada pueden ser perjudiciales.
El hombre fue siendo agarrado por todo lo que ahí contenía.
Se fue metiendo, siendo devorado por el artefacto que se abría y cerraba como
si una boca masticara. Pronto, del señor ajeno no quedó nada.
Cuando regresé al auto, me encontré con mi compu en el
asiento. Abierta, encendida.
“otra vez”, pensé.
Antes de continuar con mi día, le eché un ojo a lo recién
escrito en la pantalla. Aparentemente era la ida de un amante de lo ajeno que
pretendía ser lavacarros.
Pensé en qué podría hacer con ello mientras cerraba l puerta
y me disponía a vivir el resto del día.
No debo dejarla tirada por ahí. Si lo hago, quién sabe qué
pueda pasar…a la gente que simplemente se asoma por curiosidad.
martes, 21 de octubre de 2014
dentista
Dicen que un cuentones ir al dentista y que la novela es como viajar con el dentista. Que porque platicas todo el camino. Para mi esa experiencia sería la peor escena terrorífica. Me caen gordos mis dientes, y con la experienca de un dentista, identificaría de inmediato todas mis afecciones. Y no soy dentista, pero sé que son muchas.
viernes, 10 de octubre de 2014
Gardenias
Dicen que en la
antigua Babaria, los cerveceros sacaban una planta de gardenia y la colgaban al
preparar su brebaje. Cuando la flor comenzaba a marchitarse, quería decir que
el producto estaba listo para sacarse y mandar a sus consumidores a la
respectiva perversión.
Recuerdo que la primera vez que te vi. Aquel día de la cita a ciegas, verte me incitó a darte algo que llenara cada sentido a la misma magnitud que tú llenabas los míos. Te regalé una gardenia.
No sé cómo le hiciste para que agarrara raíces en la maceta. Y cada día crecía, y cada día más bonita se ponía. Igual que ya sabes qué, ni pa qué decirlo.
El tiempo pasaba mientras veía cómo crecía y lo nuestro muy parecido. Hasta aquel día que llegué y miré la flor en la maceta. Había comenzado a marchitarse. Ahí supe que mi brebaje estaba listo para llevarte a tu respectiva perversión.
Recuerdo que la primera vez que te vi. Aquel día de la cita a ciegas, verte me incitó a darte algo que llenara cada sentido a la misma magnitud que tú llenabas los míos. Te regalé una gardenia.
No sé cómo le hiciste para que agarrara raíces en la maceta. Y cada día crecía, y cada día más bonita se ponía. Igual que ya sabes qué, ni pa qué decirlo.
El tiempo pasaba mientras veía cómo crecía y lo nuestro muy parecido. Hasta aquel día que llegué y miré la flor en la maceta. Había comenzado a marchitarse. Ahí supe que mi brebaje estaba listo para llevarte a tu respectiva perversión.
miércoles, 27 de agosto de 2014
El Billete de Zapata
Cuando era chico, la vida era otra. No sólo por la
situación socio familiar o lo que sea. En verdad el mundo era otro. Vean esta
imagen conmigo. Agarrar el billete de diez pesos de Zapata y con eso comprarte toda la tiendita de la
escuela. Luego regresarte corriendo al salón a abrir tu libro de texto con la
portada de Miguel Hidalgo o Benito
Juárez. Los mirabas y apenas comenzabas a aprender quiénes eran. Pero sabías
que eran grandes. Que cada muralista que los pintó pudo capturar en sus
imponentes imágenes, la voluntad de un pueblo por conseguir sus cambios. Tú
sabías que eran de respetarse. En ese tiempo el respeto se sentía diferente. No
era miedo, no era querer callarse porque te regañaban o porque la tele te lo
decía.
Aunque daba flojera, sabías que el himno nacional que
cantabas significaba algo, y en el video ese que ponían a las doce de la noche
en la tele, las imágenes patrias hablaban por sí solas. Cuando éramos todos
chicos, los días festivos no eran sólo pretextos para agarrar un puente sin
trabajo o clases. Se daban para recordar los aciertos de nuestra nación. La inspiración de Morelos, las deciciones de
Cárdenas. Tenían sentido, y lo sabíamos al aprendernos esos discursos y poemas
que recitábamos en la quermés.
Yo me acuerdo de México. Me acuerdo que en ese tiempo
sabía en qué país vivía. Uno donde la bandera representaba más que un ritual.
De las pinturas en los palacios, de los monumentos en las glorietas. Que a
nosotros cuando estudiábamos, se nos trataba de inculcar un valor y un orgullo
por ser de donde somos.
Hoy no tenemos ya eso. Hoy tenemos un espectáculo de
payasadas en la tele que nadie se cree, pero que no podemos hacer nada porque
no le conviene a una letra S con una raya ($). Por que los inversionistas de
empresas que le compran territorio al gobierno no quieren perder nuestro
bolsillo. Hoy tenemos a un estúpido iletrado al mando. A ladrones en nuestros
senados. A corruptos en nuestros salones. A chicas con minifalda en puestos
importantes prematuramente.
Hoy tenemos un montón de adinerados gorditos que se toman
fotos sonrientes en un escenario de papel. Que cuando lo quitas ves la podredumbre
ante la que nos han puesto: Trabajadores que no tienen para consumir ni lo que
cosechan. Maestros menospreciados. Jubilados a los que les cobramos por
mantenerlos vivos.
Un sistema educativo insuficiente y decadente, por el que lo que se preocupa la
esfera es a quién le va a dar el lugar del mando en lugar por concientizar a
los niños.
La ruleta del
destino ha dado casi la vuelta completa en que nos pide dar un grito, pero no
de festejo, si no de queja. De pedir justicia y una verdadera paz. Ya dio el
giro necesario para que el país necesite de nuevo un ajuste. Como lo hizo desde
la Independencia a la Revolución.
Es momento de dar un grito a la tele. A los adinerados. A
los que aprueban las leyes. Al que se va a poner la bandera en el pecho para
que le vitoreen lo inútil.
Es momento de hacer lo que hicieron los de los libros de texto. De recuperar a
aquel que salía en el billete descontinuado.
Hoy no es como cuando era chico.
Hoy es ya un momento crítico en el que el pueblo se
acomode y exija lo que le pertenece. Dignidad como humanos. Como hermanos. Como
mexicanos.
miércoles, 4 de junio de 2014
La Coca
Trabajando en el mostrador, me sorprendió un cliente a media
noche. Se acercó al refrigerador y recargó la frente en él. Así se quedó unos
minutos, sin moverse. Me acerqué y le pregunté si compraría algo.
- - No lo sé.
- - Cómo?
- - Verás. Mi novia no me deja tomar coca cola. Pero
me acaban de correr de mi trabajo, mi hermana está en el hospital de enfrente
internada, y necesito una coca.
La cosa es que me dejó mi novia y no sé si
comprarla. Me detestaría si se enterara. No sé si quiero que me deteste.
viernes, 30 de mayo de 2014
La Pelea
La acompañé a la puerta de su casa. Toda la noche había
estado callada, introvertida y algo incómoda. Yo sé qué hace eso cuando cuando
tiene algo feo qué decirme. Cuando siente culpa por mí, si yo hice algo malo o
va a reprocharme. Por eso siempre le pregunto de más si se siente bien. Tengo
miedo a veces de que yo esté haciendo algo malo sin darme cuenta y sin saberlo porque
ella no me quiere decir.
Nos dimos un beso apagado para decirnos adiós. Había pasado
tanto en estos días. Habíamos tenido peleas extremas y sin razón. La había
hecho llorar, ella me había hecho desesperar. Parecía que nos odiábamos, pero
queríamos seguir juntos. Cosa que se había vuelto muy difícil.
La detuve antes de que entrara a su casa y me arriesgué a preguntarle qué es
lo que le pasaba, quizá por última vez.
Ella miró al suelo unos segundos, luego tomó aire y volteó a
mis ojos, con na mirada de desesperanza.
-
- - Gustavo. No lo puedo soportar más. Tienes cara
de cangrejo.
Yo me estremecí de la sorpresa. No lo creí, su desfachatez,
su frialdad, su nefasta intención de crueldad.
- - A qué te ref…
Toqué mi rostro. Duro y suavecito. Y en la boca unas cosas
como pinzas . En efecto, tenia cara de cangrejo. Ella siempre tuvo la razón.
lunes, 19 de mayo de 2014
Antes
Antes, todas se veían mas feas.
Si, antes cuando aun estaban contigo.
Por que en l cuarto, tu eras, y nadie mas
Tu eras lo único bonito.
Antes, las chicas no brillaban ni se notabas.
Antes cuando estabas conmigo.
Eras como lentes de color brillante, que hacen cerrar los ojos ante lo que esta fuera de ti.
Antes, no se si estas mas bonita, pero no quería nada mas que lo que tenia en los ojos antes.
lunes, 14 de abril de 2014
Pokemon Pinball
Me acaba de decir mi carnal que hoy es el cumpleaños de este jueguito que significa mucho para mí.
Me volví una bestia en este juego en poco tiempo por un suceso muy curioso. Resulta que mi abuela iba a cumplir una manda y me iba a llevar a una peregrinación a Magdalena, Sonora. Fuimos nomás ella, mi tata y yo. Acabábamos de comprar el juego, y como no era multiversión, decidimos quedarnos solo con una copia para los dos.
Iba a ser un viaje muy largo, y le pedí a mi hermano que me dejara llevarme ese juego para entretenerme más. Él accedió y ese juego fue mi principal compañía por los días de la peregrinación. No recuerdo cuánto fue, pero si sé que fue la primera vez que estuve tan separado de mi bro y por más tiempo.
Por ello, cada vez que escucho el soundtrack o veo alguna imagen de este juego, me da una nostalgia muy buena. Me acuerdo de qué unidos somos este tipo y yo, y que de alguna manera, jugando este juego yo solito en el cuarto del hotel, estaba jugando con él :3
Me volví una bestia en este juego en poco tiempo por un suceso muy curioso. Resulta que mi abuela iba a cumplir una manda y me iba a llevar a una peregrinación a Magdalena, Sonora. Fuimos nomás ella, mi tata y yo. Acabábamos de comprar el juego, y como no era multiversión, decidimos quedarnos solo con una copia para los dos.
Iba a ser un viaje muy largo, y le pedí a mi hermano que me dejara llevarme ese juego para entretenerme más. Él accedió y ese juego fue mi principal compañía por los días de la peregrinación. No recuerdo cuánto fue, pero si sé que fue la primera vez que estuve tan separado de mi bro y por más tiempo.
Por ello, cada vez que escucho el soundtrack o veo alguna imagen de este juego, me da una nostalgia muy buena. Me acuerdo de qué unidos somos este tipo y yo, y que de alguna manera, jugando este juego yo solito en el cuarto del hotel, estaba jugando con él :3
miércoles, 29 de enero de 2014
Los Celos
Jamás he sido tan
celosa. En serio. Digo lo normal de cuando tienes novio y no dejas que te hagan
tonta, el chico o las tiburonas. Nunca lo fui en mi adolescencia a pesar de lo
que dicen de las hormonas y todo eso. Pero es que...si vieras a mi novio, lo entenderías
No digo que sea el más
guapo ni el más atractivo, pero es un preciosote con toda la palabra. Desde el
día que lo conocí supe que no iba a pasarme desapercibido por la vida. Era el
nuevo de planeación civil y yo la nueva subencargada de escuelas. Era nuestra
primera junta, pero él se veía como si tuviera años en el puesto. Hablando de
cómo Santa Cecilia era una tierra con oportunidades y de cómo aprovecharlas. Su
positividad me condujo a aceptarlo como un subalterno adecuado. Y desde ahí
todo fue hacia adelante.
Me fue enredando más
que nada por su manera de hablar. Tenía costumbres que si te fijas en ellas,
son encantadoras. Siempre modulaba la voz y el tono como para agarrarte de las sienes
y enfocar tu cabeza a lo que decía. Además movía mucho las manos, como si
agarrara la realidad e hiciera figuras con ella para crear imágenes de lo que
decía. Siempre que me explicaba algo, notaba aquello que era la más encantadora
de sus cualidades.
El tiempo dictó
sentencia para que ocurriera lo más natural, volvernos novios. Y del tipo que
casi no se ve ya, felices. A pesar de los problemas monetarios de cada quien
que ya habían comenzado a afectar en el tiempo que podíamos vernos. Yo tenía
que trabajar más, y él había empezado a desarrollar proyectos alternos que nada
tenían que ver con su carrera. De todos modos nunca perdía la sonrisa positiva
que hacía que me calmara luego luego.
Pero un día tuvo que
conseguir un trabajo de comisión que sería más o menos consistente. Daría
clases privadas de inglés. Había aceptado este hecho como un aditamento más
para él, como todo. "Mi novio es maestro de inglés en su tiempo
libre", sonaba como algo para pararse el cuello.
Manejamos la idea un
par de semanas mientras le llegaban noticias sobre su primer encargo por
comisión. Pero cuando me enteré, llegó el problema. Resulta que su primer
alumno era alumna. Cuando me lo dijo, lo hizo con una voz gustosa, como si yo
supiera de qué se trataba, como si me tuviera que dar el mismo gusto. No sabía
ni por qué, así que me di a la tarea de investigar quién era.
De veras, te digo, no
soy celosa, pero por alguna razón me había empezado a obsesionar con quién
sería la usurpadora de dos horas al día de mi amorcito.
Comencé a preguntar a
sus conocidos si sabían cómo era o qué era lo que le emocionaba tanto. Ellos me
contestaban básicamente lo mismo. que era una chica muy lista, que hacía reír
mucho, que su actitud era adorable. Pero lo que más me disgustó fue que le
llamaran bonita. Eso ya era pasarse, que yo me sentara a esperar mientras el se
encerraba no sé donde a enseñarle sus encantos a alguna chava que quien sabe
que intenciones pudiera tener. No me imaginaba a alguien viendo sus ademanes
todo el rato. Una mujer que peligrosamente podría enamorarse de como explicaba
las cosas. Enlelarse con su entusiasmo. Alguien enamorándose con cada palabra
salida de su boca como me paso a mí.
Tengo razón, verdad?
Comencé a sentirme
igual todos los días. En un momento nomás me acordaba y me empezaba a marear.
Sentía que me presionaban la garganta y adentro de mi panza se subían arañas
por las paredes. Además, la mirada se me iba a no sé dónde mientras solo
pensaba en bajarme esas sensaciones. Lo más feo era que cuando mi novio estaba
cerca al yo entrar en ese estado, le contestaba muy mal, como si hubiera hecho
algo o yo lo estuviera culpando. Y así comenzábamos una discusión sin sentido
en la que el se quedaba muy asustado. Constantemente lo comencé a ver dudoso de
mi actitud, y antes de hablarme, me daba una sondeada para ver si estaba de
buen humor. Se sentía culpable sin saber de qué.
Luego, comenzó a darle
clases a la susodicha. Mi enojo e incomodidad incrementaron. Llegaba al
terminar sus clases muy feliz, como si le gustara mucho verla.
No era problema mío,
yo digo. Si era un trabajo no tenía el por qué disfrutarlo! debería regresar a
casa pesado y cansado de su segundo trabajo, como lo son todos los trabajos, y
esperar a que yo, su novia, fuera lo único que lo pudiera reconfortar de esta
vida tan difícil de pareja joven y clase media. Y así yo no tendría que
soportar las tarántulas en mi interior que se apoderaban cada vez más de mi
humor diario.
Dejé de pensar en otra
cosa todo el día. Incluso en el trabajo, ya llevaba cuatro llamadas de atención
por no estar atenta y no entregar informes a tiempo y esas cosas. Mis amigos ya
no querían verme porque se me subía la carota de malas. Esto se había vuelto un
problema real. Cada parte de mi vida estaba siendo alcanzada por los celos y
jalada al fondo de una podredumbre inminente. Me puse a pensar de una manera
imparcial y madura. Solo había una solución aparente, que me pondría feliz y no
habría consecuencia maligna. La susodicha alumna debería desaparecer.
Espere la oportunidad
perfecta. Él tendría una reunión después de su clase. Me dejaría la casa sola
para saldar mis maquiavelizaciones. Ese día seria en el que la traería y me
haría cargo. Compre un martillo de esos de mango largo, unas mantas para el
suelo y otras cosillas.
Me puse un gorro negro
y unos lentes oscuros y me estacioné frente al café donde supuestamente se
veían mi noviecito y la entrometida esa. Con cuidado que no me viera, lo vi
llegar y encontrársela. No pude cerciorarme de los rumores de todos porque la anatomía
de mi amado se interponía entre mi vista y ella. Así que espere a que
terminaran su negocio, ya en la noche. Miré a mi preciosito salir con ella y
esperé a que se despidieran. Caminaron una cuadra juntos y en la esquina se
separaron, gracias a Dios. Prendí el carro y me fui atrás de ella despacio. Era
una calle transitada, así que no fue necesario guardar tanta distancia. La
seguí hasta que llegó a una cuadra antes de la parada de autobuses. En eso
entré en acción. El todo por el todo. Me bajé del carro y a toda prisa fui tras
ella. Un golpe sordo y derecho a la nuca y cayó al piso. Me costó todo el
trabajo del mundo arrastrarla. Creo que no pensé bien la cosa, pues no tenía
como subirla a la cajuela. Metí primero las piernas a los asientos de atrás,
luego empujé del torso con todo lo que tenia. Una vez que entraron las caderas, el resto fue relativamente ligero. Mi corazón daba embobinado y yo
volteaba a todos lados para verificar que nadie estaba en primera fila de mi
crimen.
Temblaba manejando.
Cualquier luz del camino me hacía saltar. Imaginaba que todo el que pasaba a mi
lado sabía el horror que encontraría al solo asomarse a mis ventanas de atrás.
Un semáforo en rojo que duraba horas en cambiar. Luego apreté el acelerador
hasta abajo para alcanzar el siguiente. Pero la ciudad no deja de
estar mal planeada en medida suficiente para que cada uno me tocara en rojo. O
quizá era el universo atacándome por mis faltas. No me importaba, todo esto era
por un bien mayor.
Al llegar a mi casa,
volví a dar el mismo tour de problemas al bajarla y arrastrarla hasta mi sala. Era
el momento de la verdad. Fui a lavarme las manos y recoger el martillo y la
escoba. Cuando llegué y vi el bulto de la mujer en el suelo boca abajo, me di
cuenta que no conocía siquiera el rostro de mi futura víctima. No sabía la
supuesta hermosura de la que todos hablaban. Pero quizá si no la veía, no
tomaría amas forma de persona, se quedaría en mi memoria como un problema más
que resolví para que mi novio y yo viviéramos sin contratiempos.
De tanto pensarlo, no
me di cuenta de que el tiempo se me estaba pasando, y que quizá ya se podía
recuperar del golpe. Comenzó a moverse, yo me azoté. Un gemidito como de quien
despierta con dificultad. Entonces me lancé sobre el martillo. Busqué de reojo
su nuca y aventé el trancazo a donde pudo caer. Hubo un silencio como el que
nunca había escuchado. Así se oye cuando algo estaba vivo y ya no. Un bajo
progresivo que te atiborra la cabeza y te hace intentar salir a respirar.
Tiré el arma al piso y
la volví a contemplar durante un rato inmedible. Lo decidí. No supe si por
morbo, si por duda, si por culpa o mera curiosidad. Volteé su cuerpo boca
arriba. Ahí fue cuando mis planes se toparon con un bache. Se me cerró la
garganta me dio una fiebre instantánea. La mujer que mi novio veía seguido, y
que supuesta mente lo ponía de buen humor. La que hacía que mi vida se estuviera
destruyendo de dudas. La que ahora no se movía para nada sobre el piso. Esa
mujer...era yo.
martes, 21 de enero de 2014
El atardecer de Miguel
El siempre miraba el atardecer.
Verán, Miguel era una persona a veces muy distante. No sé que me enamoró de el al principio. Supongo que era el misterio. Esa cara que ponía cuando meditaba o pensaba, a veces por horas. Su mente funcionaba de una manera que para mí era errática. Podía llegar saludando alegre, pero a los pocos minutos, si se quedaba solo, se me perdía en algún rinconcillo sin luces en esa brillante cabeza suya.
No fue hasta mucho después que me di cuenta que en lo que más solía perderse, era en el horizonte. Me constaba que se creía un extranjero. Siempre decía que este no era su lugar. Que este pueblito no le iba a llenar. Pero nunca se iba. Sus deseos se quedaban en añoranzas nada más. Sé que debí haberlo apoyado mas, alentarlo a que se realizara. Pero me daba miedo. La incertidumbre de perderlo no me dejaba moverme, pararlo y hacerlo caminar. Así que comencé a acostumbrarnos a salir a dar caminatas en la tarde. Para que se distrajera haciendo algo dinámico y además yo pudiera hablarle y hablarle.
El problema era en otoño. En esos meses comienza a anochecer mas temprano, sin que uno lo tenga en cuenta. Y entonces se veía el mugroso atardecer con su mugroso sol anaranjado.
En Santa Cecilia, al ser una costa, gozamos de un espectáculo diario cuando el sol se cansa y se reclina sobre su cama en el mar. Es hermoso, por eso no puede pasar desapercibido. Así que cuando caminábamos por el malecón, Miguel arrojaba su atención a el y se entristecía. Su cara se volvía recta y se clavaba una vez mas en el horizonte.
Mis soluciones solo agravaban el problema.
Al paso de los años, este tipo de situaciones desgastan, sobre todo cuando lo único que tu querías era hacer feliz a alguien. Pero yo no lo podía hacer feliz.
Notaba poco a poco como desaprecian sus emociones. Ya no se reía ni cuando le hacia cosquillas. Ya no gritaba en las películas. Ya no se inmutaba ni siquiera cuando nos emborrachábamos. El único sentimiento que podía verse ya en el era cuando miraba el atardecer, esa añoranza a algo inexistente.
Yo creo que por eso ahora me gustan las mujeres. Por que los hombres siempre estamos queriendo algo mas allá.
Miguel se levanto una mañana. Se puso la corbata que le regale en su cumpleaños. Se paro y fue a caminar a la playa. Yo lo seguí, no se si se dio cuenta. Pero se quedo ahí todo el día, hasta que vio al sol ocultándose muchas horas después. Entonces camino hacia el.
No se por que no lo detuve. Solo lo mira mojándose los zapatos caros, caminando decidió. Al final llego al horizonte, y como era esperado, empezó a quemarse. Su piel achicharro y su ropa se prendió en llamas. De aquel hombre no quedo mas que el polvo, que regado siguió dirigiéndose hacia el sol.
viernes, 17 de enero de 2014
Comerme a Ella
A ella me la voy a comer.
Voy a tomar sus risitas con sal y limón.
Sazonando sus ocurrencias a la mantequilla para que resbalen por la
garganta.
Sus lágrimas con papa y cebolla, así se les quita lo amargo.
Y esa carita cuando me ve nomás le quito la cáscara y así,
al natural.
Las palabras que inventa, ya las metí al recetario, aunque
no me queden igual.
Las canciones que cantemos
sazonan en la olla
Y untaré paté en mis pensamientos prohibidos
A ella la quiero en un buffet
Con sopa de dudas
Crotón de enojos
Ensalada de recuerdos
Y debajo de una lámpara mirándonos coquetos
La disfrutaré despacito, arrancando pedazos sin hueso
Bebiendo sus palabras de vez en cuando y no ahogarme
Pimientándole besos por el plato de su cuerpo.
A ella me la quiero comer, todita toda, la veo y me chupo
los dedos
Me quiero llenar la panza de sus llamadas por teléfono
A ella me la quiero comer hoy, mañana, de cerca y de lejos.
miércoles, 1 de enero de 2014
La cuenta del agua
Tener auto recien comprado y ser el hombre de la casa no son buena combinacion a fin de mes. Cuando tu madre y tu abuela te ven lo mejor parqueado en el sofa, sin zapatos y con un platote de frijoles recalentados, y nomas se oye retumbar en el eco de la sala: "Martiiiin,veeeen". Ese tonito en el que ya se que me van a mandar a hacer algo. me dieron unos billetes y me mandaron apagar el agua.
Se supone que el agua se paga en una maquinita en la comision, pero recien pusieron una maquina como cajero para aca para la zona sur, casi llegando al ejido Marquez. Y pues ahi voy, muy de mala gana. A prender el carro, batallar con el arrancador y subirma a la carretera Constitucional. En ese ratito pensando nomas que no habia traido tanto dinero en la bolsa desde hace un mes que me quede sin trabajo. Que no le puedo arreglar ni el ruidito que trae mi raite. Pero ahora si, lo que traigo es para hacer los mandados de la casa.
Llegue a la mentada dispensadora de cuentas. me estacionee a la vuelta de la cuadra y me dirigi a pagar. Ahi, paso algo que no pueede dejarte con la cara para abajo. Un senor uniformado en la puerta me recibio con un profundo buenos dias. Con una voz de trueno, que si no hubiera sido tan amable, daria miedo. Como locutor. "Quiere que le asista en algo?".
Yo, sorprendido le negue, y ya en un buen tono le dije que podia solo. Hice la operacion y me despedi del ateniente.
Es raro ver gente asi hoy en dia, que se disponen de buena gana a hacer su trabajo. Verle me encamino a pensar positivo en mi propia situacion por el resto del dia.
Subi a mi carro, arregle el retrovisor y vi algo que me saco mas de onda todavia. Era ese hombre. Volteo a todos lados y se quito la chaqueta del uniforme. Luego abrio la puerta del auto de enfrente, se subio, arranco y se perdio en la carretera sin saber que yo lo veia.
Como se iba de su trabajo de una manera tan sospechosa?
Ademas, a las personas que seguian de mi, ni siquiera las recibio. Como si el lugar no tuviera nada que ver con el.
Ya no pude enderezar mis ideas el resto del dia con este hecho.
O sea...no trabajaba ahi?
Y si no lo hacia...entonces que andaba haciendo recibiendome?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

