martes, 30 de julio de 2013

Encuentro

Tomó mi mano con sus palabras
Y la puso donde quiso
Ni tan profundo ni tan inofensivo
Las sombras que la ocultan
El masaje de una hija de la luna, de una femme maldita
Una frase...
Escupe sombras cuando quiere
Sabiendo que me tiene
Indefenso, pues no puedo usar mis armas
No le importa y me sostiene
Estando a suyo...
A  pedires
Me mostró que podía, que quería y que lo haría
Y luego me dejó ir
Tenso hasta el punto de un esclavo
En el que haría y desharía
En el cuándo que me suelta
Yo solo quiero más
Que abuse de mí
Que se aproveche en alma
Y sonriendo y sabiendo
Simplemente no me hace nada
Deja perderme en la cueva del camino nocturno
Hasta que el cielo grite y la noche nos separa

lunes, 15 de julio de 2013

Nervioso

No estoy tan loco. Nada más tengo un déficit de atención…pongo mucha atención…
Y es que, qué bendición más grande…qué calvario menos negable..Qué don y desdicha el ser tan atento.
Tan pendiente…tan obsesivo…cuando se está solo.
¿Y acaso no todos, en las noches nos preguntamos qué son los ruidos…los múltiples sonidos de la nada?  ¿Y acaso no todos nos contestamos de inmediato nuestras dudas?
Rápido, es como hay que contestar. No puede dejarse ni una.  Porque no debe dejarse ni un hueco en nuestra mente.
Somos tan desconfiados, que cualquier asunto que desconocemos se transforma en una lista de posibilidades. Y una variante en nuestra cabeza…alguna  imagen desconocida…un ruido que no supimos que fue…se convierte sin chistar en una quimera.
Cuando estás solo…te fijas más en los detalles…y tus sentidos van más rápido que tu razón. Así que cualquier cosa mal acomodada se puede transformar en aquello que más temes. Y cualquier ruido sin explicación…en evidencias de algo más allá fuera de  tu control
¿Y quien dice que te equivocas? Por un segundo todo es posible. En un instante y de repente, las brujas, los duendes y los demonios pueden existir, más cerca de lo que crees.
En tu cuarto, en tu piso. Debajo de la cama yace aquel con el que tanto te asustabas cuando eras niño. En el techo está colgado algo…que te está viendo. Y detrás de tu nuca respira una nueva pesadilla.
Qué curioso cómo cambian las cosas…de la noche al día. Qué curioso cómo el muñeco que está ahí en la esquina tirado, se ve tan chistoso. Ese que estuvo desde que llegaste con su bocota y su sonrisa…pero cuando anochece…
De día todo se ve. De día no dudas ni un poco. Lo que es és, y no tiene otra forma. Pero al ocaso…al ocaso todo saca nuevas caras…al ocaso ves el lado que no conocías. Cuando oscurece, las facciones de la realidad se van poniendo más alargadas, y ya nada es lo que es. Cuando está oscuro, puedes ver lo que antes no veías. Y lo que está más allá de tu lámpara es lo desconocido.
Entonces desearías no ver los detalles.
En la penumbra abres más los ojos y esperas que así se disipe la duda. Pero jamás es así. Nunca sabrás lo que hay más allá de la oscuridad…a menos que te acerque.
Qué curioso cómo cambian las cosas ¿no es así? Ese muñeco que estuvo tirado en una esquina…se vuelve ahora algo de que dudar…
Ese muñeco que estuvo tirado desde que llegaste en  la esquina…ahora es tu nueva pesadilla…
Y quién no se levanta por un simple vaso de agua y desea no tener sed. Quién se aguanta las ganas con tal de no salir de la confortante cama. Quién no regresa a sus miedos de niño…quién no duda a bajar el pie…quien no se pregunta si al abrir la puerta del baño…verá algo que no ve, y escuchará un ruido tan estruendoso que profane la tranquilidad nocturna!
Quién no espera girar en el pasillo…y encontrarse con una sonrisa…que no es para ponerse feliz…quién no imagina lo que esa cara falsa tiene preparado…para usted…

Quién no se asegura y se calma al recordar que todas son mentiras…o que se trata de convencer. Por que quién nos asegura, mis amigos? Que todos esos cuentos     de cuando eras niño        no son verdad. Después de todo, por algo existe la imagen, no? Por algo todos podemos ver cómo desapareces en la nada y sin razón…por algo solemos verlo todos… por que algún ya lo vio.
En esas horas, sacas todo el repertorio de la imaginación. Todas las películas que has visto. Los libros que has leído, y tus traumas de atrás. Las dudas del más allá.
La forma de tus miedos te corroe. Aquellas cosas que nunca te puedes zafar. Las risas, los ojos, las bestias, las patas velludas,  cadenas,  susurros, y aquel alarido que deseas que fuese un gato… Todo surge… todo regresa…y de nuevo pierdes el control de ti mismo…
Te tengo una noticia…nunca lo tuviste…pero solo aquí…en este momento…te das cuenta…cuando ves lo vulnerable que eres ante la idea…de que algo recorre tu estancia…tu tranquilidad…de que el frío que poco a poco a poco sube por tu cuerpo y te toma de la nuca… solo ahora te estás fijando…que eres igual de indefenso que cuando estabas niño. Solo ahi te estás dando cuenta que oculto todos los terrores que jamás se van.
Volteas…a esa puerta…y ahora no cabe duda que algo puede salir por ahí…sientes los dedos en tu espalda por que hay alguien detrás de ti…miras al techo…por que sientes que alguien te mira…y debajo de tu asiento…por que no sabes…ya no sabes nada…
Mejor quedarse en cama, ¿no?...aguantarse las ganas…dejar ir ese vaso de agua…pues te tengo una noticia…no estás a salvo…ni siquiera en la seguridad de tu cama…esas cobijas no te tapan de lo que a continuación llegará.
Las sombras se alargan hasta adherirse a la tierra
Mil ojos se siembran hasta no ver menos mal
Las alas de un abismo se arraigan a las venas de tus sueños…
Las pesadillas están por empezar
Ese muñeco que estuvo tirado en la esquina…todo el día…y que de noche…lo ves diferente…simplemente cambia…
La maldad tiene tantas caras…y se oculta en toda la habitación…y la forma que toma hoy…la pesadilla…la quimera…se llama miedo…y ese soy.

Qué horrible ser tan cauteloso…qué pena ser tan observador… atento…terriblemente.

martes, 9 de julio de 2013

Vendo Labios

Vendo labios por sonrisas
los vendo por un café matutino
Por una visita imprevista en plena noche
por un momento abierto que aloja
por hoy inesperado
por ver umbrales sobre las estrellas
vendo estos labios para que en las noches me pongas esa cara
Vendo un momento de sentirme en la vid para enloquecer lo divino
por un par de monedas de atención
Por unas cuantas palabras en desvelo
Por un interés siquiera pretendido
Te vendo unos labios que nos llevan al edénico precipicio.

viernes, 5 de julio de 2013

Por la calle

No siempre ando tan nervioso cuando camino por la calle. Pero hoy es especial, hoy no me tomé mis pastillas. Ya sé que me dijo el doctor que no debo hacer eso, pero no fue mi culpa. Andaba muy apurado hoy en la mañana, apenas pude desayunar. Y es que mi celular se quedó sin pila, me arreglé muy tarde y cuando llegué al frasco de las pastillas tuve que regresarme para recoger la mochila. Entonces iba a media cuadra y me acordé de las pastillas. Pero después de media cuadra a uno le da vergüenza regresarse.
¿Vergüenza con quién? Ni me pregunten, pero imagínenme, ya bien enfierrado y a toda velocidad, y encima dar media vuelta a casa otra vez. No, ¿qué pensaría yo de mí? Que soy alguien sin confianza, sin decisión, un patético y debilucho.
Yo no soy ningún debilucho. Así que no me regresé.
Esto me da como producto días como hoy. En los uq eme duelen mucho los ojos y no me dejan abrirlos bien. Sobre todo cuando veo una pared blanca. Por eso tengo que venir viendo al piso.
Estos días en que ando medio mareado y confundido, así que tengo que pisar con cuidado.
Días como los que no puedo recordar bien todas las palabras y me cuesta mucho trabajo encontrar la que quiero decir. Porque a mí me gusta hablar bien y correctamente… ¿a alguien no?
Y es así cuando me veo de lejos a mí mismo, caminando chistoso, viendo al piso, que no culpo mucho a aquel policía que me detuvo.
“Buenas tardes joven.”
Fue un tanto amable
“¿A dónde nos dirigimos?”
A chinga ¿Pues a qué hora lo invité?
“Qué estudia?” “Trae identificación?” Puras por el estilo.
Me agarra y me empieza a esculcar por todos lados, este hombre no tiene sentido del espacio personal.
No sé qué cree que hice, pero según él lo tengo que acompañar a la comandancia.
Me dice de una manera muy autoritaria “Súbase a al patrulla”
Yo le pregunto por qué.
“Ya sabe por qué, no se me haga listo.”
Pues yo no ocupo hacerme el listo. YO ya sé qué tan tonto y qué tan listo soy. Pero el policía se me puso un tanto agresivo. Hasta me llevó esposado. Es cierto lo que dicen en las películas, quedan apretadas.
Llegamos a la comandancia sin mucho qué platicar en el camino. Me baja y me forma en un pabelloncito. Me puso a esperar junto a unos señores que se veían de miedo total.
Al final me pasa con una señorita, que dicen que es la juez.
Por qué está aquí?
Pues por no tomarme mis pastillas, según veo.
No s eme pase de listo!
Otra vez…
En eso me agarran y me llevan con el médico de turno. En el acta sólo alacanzo a ver “Motivo del encierro: por hocicón”.
Que a mi por qué me trajeron?
La verdad ya ni sé. He aprendido un pequeña cosa: No tomarse las pastillas es un delito menor con 24 horas de cárcel, con derecho a fianza por externos.