No piensen que soy anticuado. No me vayan a llamar amargado o mamón. Simplemente, soy un aferrado a que debe conservarse la buena costumbre de escribir bien.
Me choca, pero me repatea la mala ortografía, el desconocimiento de las palabras y las barbaridades que se dan hoy en día con el vocabulario. Por eso estaba muy renuente cuando comenzó la época de las redes sociales. Los adolescentes y los fresas...deberían colgarlos a todos. Escribiendo con maYussCUlas Y mInUSScUlazz, y ZEtas POR dOQUierzzz. Dicendo a con ache, males acentuados.
Internet...es un horror.
Por eso a veces me retaco en la biblioteca. Libros que alguna ves fueron editados y cuidados por que sabían que iban a parar a un lugar donde todos los vieran.
Ando en escuela nueva, y no me hacía mal revisar y reconocer los pasillos y contenidos de esta biblioteca. Grandes, pequeños, títulos y colores..hasta que lo vi... No les voy a negar que fue amor de aquellos.
Una pequeñez, marca Larousse, de un fuerte rojo..."Diccionario Gramatical". Lo circundé unos minutos. Pero me daba miedo. No podía acercarme a hablarle así como así. Qué iba a decirle? Que pensaba que teníamos mucho en común? Eso no lo cree nadie. Aunque en esta ocasión era obvia que una relación entre ambos podría ser productiva. A leguas se notaba que era para mí. Y qué casualidad que estuviese así, desacomodado a la deriva. Salido. Como si quisiera que yo llegara.
Me tragué mis deseos. Mejor me fui a casa. Pero al día siguiente y los posteriores...ahí seguía. Solo llegaba y lo miraba por minutos. Hasta llegaba tarde a mi clase. Pero me era inevitable dejar pasar esa belleza. Unas páginas nada gastadas. Forro impecable. Una juventud inocente, de esas antojables para pensamientos impuros como los míos.
Pero qué hacer una mente azotada como la mía al ver aquello que podría ser lo único capaz de escarbar su comprensión?
Acá en chicali, también hay un grupito de librezuelas así, todas rojas uniformes y en fila, esperando que los ojos de los lingüistas las hagan suyas, que les agarren las letras y les piropéen los conceptos.
ResponderEliminarYo y ella, la diccionaria, tenemos un ritual que dura minutos: mis ojos toman sus palabras, recorren el pasillo de mi óptica, que fugázmente llegan hasta mi cerebro a gestarse, y las paro con la mano. El concepto aprendido posa su planta sobre los oidos de la clase.
El baile dura solo un momento, pero es toda una experiencia el dejar en alguien más tomar esa parte de ti, ese concepto.
Nuevo Orden del Corpus Lingüista. EL lenguaje lo hacemos todos todos los días.