domingo, 23 de diciembre de 2012

Escritores

Qué dirían los escritores?
Los de a de veras.
Si nos hablaran un poco de lo que hicieron y de lo que siguen haciendo, aunque algunos ya no estén.
Qué dirías tú de tu labor que llevaste con un tintero?
Yo me imagino varias cosas cuando empiezo a pensar en inspiraciones que me llegan. Dos creativos y canijos de lo onírico al ponerse uno contra el otro.

Bradbury Diría: Las palabras son el eco que se ve en la manta de la memoria. Trato de enredarte entre sueños y salto. Dejemos que el lector se llene de nuestra savia. Que elocúe figuras que sólo de inspiración se dan.

Y Cortázar diría al llegar: Miren! hice un triángulo de cuatro lados!

Y en esta discusión se encontraba el metatrón en mi cabeza cuando llegaron muchos otros.

Coelho te dice: No me escuches si no gustas. Pero la belleza, aunque relativa, siempre llega a oídos del sabio. Y en plano de cada quien hay cada sabiduría. No me escuches, pues en el mío, sabios es lo último que hay.

Fuentes te dice: Ah, querías leer algo de lo mío? Déjame buscar, creo que tengo el inicio de una historia en mi envoltura de snickers… no, ese es el teléfono de alguien, lo que quiero estaba en un ticket del Oxxo.

Allende te dice: Depende de qué quieras leer. De una mujer lamentándose en ironía, de un hombre irónicamente lamentándose en una mujer, o de una ironía lamentándose de tener que lidiar con ambos.

Poe te dice: No, no soy el mejor. Solo soy la decadencia de la veda oscura. Y eso hace que sea el mejor.

Wilde te dice: Ven niño, te voy a contar un cuento…que te va a traumar.

Heminway te dice…ni sabes qué te dice porque te duermes.

Paz te dice: En cada cabeza hay ideas, en cada idea hay una escritura, en cada escritura hay una letra, en cada letra hay un amor, y de amores se escribe, y de amores hay todo. Hasta cabezas, ideas y palabras.

Sabines…dijo algo, pero no me atrevo a ponerlo, sé que lo voy a decir mal y jamás me lo voy a perdonar.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

La Alarma


Escucho dos veces la alarma.
No porque dos veces suena. Si no porque en una llega y en la otra retiembla.
Porque la cabeza está vacía desde que la esperanza se esfumó. Hace ya tanto que las ventanas se oxidan. Hace dos segundos. El primero para nada. Y el segundo para pensar.
Los ojos con bolsas increíbles de tanto caminar sin pies. En rincones de cabeza vacía. En donde la alarma suena dos veces.
Dos veces, en dos segundos.
 El primero nomás por pasar.
 El segundo lo realiza.
Todas las promesas formadas en vuelos.
 Todas las pistas falsas de un ayer arrabalero.
Todas las emociones de portones firmados de intentos.
Todas las botas con agujeros.
 Tanto caminas con ojos sin pies.
Cansado de dormir parado. Despierto solo de ver una taza café. Jugando con gatos que tocan instrumentos.
 Y sonríe un loco sin prevenirlo.
Porque todo de todo modo, mi amigo, es todo. Significa que no significó.
 Al primer paso no avanzó.
Y al segundo todo cae en cuenta.
 En un billete de veinte.
 Que compra tres litros o pone crédito.
 Que se da de limosna y por limpiar el carro.
Ya era hora, y la alarma sonó dos veces en una cabeza sin tiempo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Cómo te sientes?


Como partiendo el restante de un ánimo con manecillas del reloj. Después de un par de pesadillas sensuales y bien disfrutadas.
 Como despertando en un piso helado y fijándote a todos lados. Cuerpos que no conoces pero que muy bien conociste.
 Como detrás de un velo en el que se inclina una figura sombría. Que algo quiere y tú se lo vas a dar.
 Como sorbiendo los restos del glaseado en un pastel que ya se acabó. Te duermes dos horas y el mundo ya no es. Una mano reseca y la otra bajo una gotera. Así te dicen los granos de cera que debes vestir. Y una bata larga asombrada no te puede cubrir un deseo.
 Como teniendo recetas para sueños húmedos.
 Como sabiendo que alguien pensó en ti anoche.
 Como que se te clava una aguja y te sostiene al incierto. A ese rico viaje en el que nada de lo que pasa es posible.
 Como si necesitara otra razón para quedarme dormido.

martes, 4 de diciembre de 2012

Me gustas


Íjole. No supe ni dónde empezar. Lo primero que te vi fue el cabello. Una melena sin peinar siempre me vuelve loco. No sé por qué, supongo que algo tiene que ver con que me gustan los problemas. O eso dice mi sicóloga. Quesque por que siempre me voy a lo difícil. Y he aprendido a significar eso del greñero con un nudo de problemas sin resolver.

Supongo que me gustan con problemas…

Pero cuando te volteaste y te vi los ojitos, tuve que detener mi estómago. Se ven pequeños desde abajo, y cuando me levanté a saludar, se veían grandes. Cambias mucho cada vez que te volteo a ver. Como en un sueño que alguna vez tuve, antes de siquiera conocerte a ti o a este lugar. En un sitio antes de ayer.

Supongo que me gustan impredecibles…

Y cuando abriste la boca para saludar, los vi. Esos dientecillos chuecos.  ¡Cómo me gustan las dentaduras imperfectas! Supongo que es alguna aberración ganada de leer a Byron y Maupassant. Fetichismo por partes del cuerpo hermosas, pero yo aprendí a querer más a la imperfección. Dentro de un saco de belleza, esos detalles hacen más deseable.

Supongo que me gustan raras…

¿Superficial? Creo que así somos todos ¿Y es que acaso el aprecio no entra por un sentido? Déjame ser superficial contigo, me gustan muchas partes.  Que no me importa que no te creas perfecta.