Últimamente he perdido la hermosa costumbre de comprar comida chatarra para llenarme las camisas de queso y salsas rojas. La razón? Salud.
Luego escribiremos sobre ello, hoy les vengo contar algo que me estuvo retumbando en la cabeza camino a casa (es que hace mucho que no manejaba solo (otra historia: mi carro se quedó sin amortiguador)).
Resulta que a mi novia se le antojaron unos hot dogs y fuimos a mi puesto preferente, donde he pasado unas dos veces en el último semestre. Y las dos veces he ido a la licorería que está en la esquina a comprar algo de tomar. Le dije a mi amorsito que se fijara en la muchacha que nos atendía, posteriormente al salir, le dije que era "ella" la morra de la que le conté la vez pasada.
La chica era "grande". Así, muy alta y carnosa. No tan voluptuosa, solo tenía mucha carne pegada al hueso de una manera firme acorde con su edad. De esas que se ponen aretotes y zapatos de estampado felino (tú sabes bien a qué tipo de gente me refiero).
En fin, le conté que la primera vez que la vi, estaba hablando muy enojada con un señor (de unos 60) que había ido a comprar a la licorería. "Sí, ya. Ya lo oí, ya váyase" decía, hasta que el viejo dejó el lugar. Como soy alguien muy metiche y que siempre está buscando un nuevo cuento en la calle, le pregunté qué onda con el señor. "Uno de esos viejos enfadosos" respondió. Yo agarré mi coca y se a di para qu eme cobrara, pero la urgencia de quejarse le sacó más información. "Ay es que, ya sabes cómo. Pinchi raboverde. Como si una lo fuera a pelar."
Yo acordé con ella en algo. A mi me vale lo de "raboverde". Las diferencias de edad son algo completamente nimiesco. Lo que sí es que se tiene que tener tacto cuando se trata con cualquier persona, y si una mujer te dice "párale", es párale.
En fin le conté esto a mi novia y ella replicó: "ay pues con mucha razón se lleva eso" Cómo? "pues sí, no manches. Mírala como anda y trabaja en una licorería a donde van a ir cierto tipo de hombres. Trae leggins como pantalón, y no tiene las nalgas muy chiquitas que digamos".
Esto me dejó en ascuas. Sí es cierto. Una chica que no quiere que la chuleen...pa qué se pone esos trapos? Pero un hombre tan idiota como para creerse mucho y seguirle diciendo a alguien que obviamente ya no quiere tener nada que ver con él, pues está también muy mal.
No hay a quién irle en situaciones así. Pero pónganle atención esto. Yo estaba viendo los errores del viejo. Mi novia estaba viendo los errores de la tendera. El hombre acusa al hombre y la mujer a la mujer.
Quizá sea la tendencia de que entendemos lo que la persona de nuestro género hace mal, pues podemos llegar a pensar así nosotros. Y por eso acusamos a quien más entendemos. Es como el rollo de que las mujeres les dicen "putas" a todas las mujeres. Y no sé todos los hombres , pero yo tiendo a llamar "pendejos" a todos los hombres que no juegan pokemon.
Pero en un punto más oscuro (mi favorito) podemos ver las negras intenciones de los dos géneros hacia la preferencia de la malapraxis. Por un lado, está el hombre dándole toda la razón a la mujer desamparada y en problemas. Claro: nos ponemos como idiotas ante la idea de una mujer agradecida.
Por el otro: la que quiere deshacerse de la competencia. Las mujeres tienden a rebajar a otras porque pues...está cabrón brillar en la pista de juego.
Está de tripearse este tipo de incursiones sociales.
jueves, 15 de enero de 2015
miércoles, 7 de enero de 2015
El frasco de mayonesa
A la vida a veces le gusta abrirte el refrigerador cuando no te das cuenta.
Cuando andas muy ocupado peleándote con alguien. Tratando de poner sonrisas buenas a gente que ya sabes que habló mal de ti.
A veces tragándote un te lo dije.
O dándole vueltas a un problema ajeno que tú resolverías muy fácil, pero sabes que cuando lo tengas se te va a borrar.
También le gusta acercarse cuando una persona a la cal te has cuidado totalmente de no molestar y andar de puntitas te está mirando con ganas.
Le gusta abrirlo con sigilo y después meter un frasco dentro.
Cuando te tomas un descaso de toda la basura. De los reclamos, los abusos, los gritos y las carcajadas enlamadas de lágrimas. Cuando se te antoja ir a media noche a comprar nada nutritivo pero que es fácil de preparar, algo como un sandwich, Vas y compras el pan. Compras el jamón. Pero tú viste el frasco de mayonesa en el refri. Sabes que estaba ahi cuando te fijaste. Por que sobresalía de entre el enorme vacío de tu sueldo.
Llegas, pones el pan en la mesa y de todos modos algo se te hace que no está bien. La vida te la hizo. Ese frasco de mayonesa que metió, está vacío. No sé qué clase de satánica idea hace que alguien decida castigar al próximo que deseará un sandwich. Engañarlo de tal manera por ahorrarse treinta míseros pesos y dejarlo en un abismo de separación de un descanso de toda la mala vibra de este mundo. Todo por que ahora tu sandwich ya no va a saber a nada.
Cuando andas muy ocupado peleándote con alguien. Tratando de poner sonrisas buenas a gente que ya sabes que habló mal de ti.
A veces tragándote un te lo dije.
O dándole vueltas a un problema ajeno que tú resolverías muy fácil, pero sabes que cuando lo tengas se te va a borrar.
También le gusta acercarse cuando una persona a la cal te has cuidado totalmente de no molestar y andar de puntitas te está mirando con ganas.
Le gusta abrirlo con sigilo y después meter un frasco dentro.
Cuando te tomas un descaso de toda la basura. De los reclamos, los abusos, los gritos y las carcajadas enlamadas de lágrimas. Cuando se te antoja ir a media noche a comprar nada nutritivo pero que es fácil de preparar, algo como un sandwich, Vas y compras el pan. Compras el jamón. Pero tú viste el frasco de mayonesa en el refri. Sabes que estaba ahi cuando te fijaste. Por que sobresalía de entre el enorme vacío de tu sueldo.
Llegas, pones el pan en la mesa y de todos modos algo se te hace que no está bien. La vida te la hizo. Ese frasco de mayonesa que metió, está vacío. No sé qué clase de satánica idea hace que alguien decida castigar al próximo que deseará un sandwich. Engañarlo de tal manera por ahorrarse treinta míseros pesos y dejarlo en un abismo de separación de un descanso de toda la mala vibra de este mundo. Todo por que ahora tu sandwich ya no va a saber a nada.
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