viernes, 30 de mayo de 2014

La Pelea

La acompañé a la puerta de su casa. Toda la noche había estado callada, introvertida y algo incómoda. Yo sé qué hace eso cuando cuando tiene algo feo qué decirme. Cuando siente culpa por mí, si yo hice algo malo o va a reprocharme. Por eso siempre le pregunto de más si se siente bien. Tengo miedo a veces de que yo esté haciendo algo malo sin darme cuenta y sin saberlo porque ella no me quiere decir.
Nos dimos un beso apagado para decirnos adiós. Había pasado tanto en estos días. Habíamos tenido peleas extremas y sin razón. La había hecho llorar, ella me había hecho desesperar. Parecía que nos odiábamos, pero queríamos seguir juntos. Cosa que se había vuelto muy difícil.
La detuve antes de que entrara  a su casa y me arriesgué a preguntarle qué es lo que le pasaba, quizá por última vez.
Ella miró al suelo unos segundos, luego tomó aire y volteó a mis ojos, con na mirada de desesperanza.
-          

  -         - Gustavo. No lo puedo soportar más. Tienes cara de cangrejo.

Yo me estremecí de la sorpresa. No lo creí, su desfachatez, su frialdad, su nefasta intención de crueldad.

-          - A qué te ref…


Toqué mi rostro. Duro y suavecito. Y en la boca unas cosas como pinzas . En efecto, tenia cara de cangrejo. Ella siempre tuvo la razón. 

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