Íjole. No supe ni dónde empezar. Lo primero que te vi fue el cabello. Una melena sin peinar siempre me vuelve loco. No sé por qué, supongo
que algo tiene que ver con que me gustan los problemas. O eso dice mi sicóloga.
Quesque por que siempre me voy a lo difícil. Y he aprendido a significar eso
del greñero con un nudo de problemas sin resolver.
Supongo que me gustan con problemas…
Supongo que me gustan con problemas…
Pero cuando te volteaste y te vi los ojitos, tuve que
detener mi estómago. Se ven pequeños desde abajo, y cuando me levanté a
saludar, se veían grandes. Cambias mucho cada vez que te volteo a ver. Como en
un sueño que alguna vez tuve, antes de siquiera conocerte a ti o a este lugar.
En un sitio antes de ayer.
Supongo que me gustan impredecibles…
Y cuando abriste la boca para saludar, los vi. Esos
dientecillos chuecos. ¡Cómo me gustan
las dentaduras imperfectas! Supongo que es alguna aberración ganada de leer a
Byron y Maupassant. Fetichismo por partes del cuerpo hermosas, pero yo aprendí
a querer más a la imperfección. Dentro de un saco de belleza, esos detalles
hacen más deseable.
Supongo que me gustan raras…
¿Superficial? Creo que así somos todos ¿Y es que acaso el
aprecio no entra por un sentido? Déjame ser superficial contigo, me gustan
muchas partes. Que no me importa que no
te creas perfecta.
Genial !!!!, me gusta tu expresión, la expresión que haces es con fuerza :D
ResponderEliminarOye, donde esta el poema que dice "cuantas semanas tiene un día"
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