martes, 4 de diciembre de 2012

Me gustas


Íjole. No supe ni dónde empezar. Lo primero que te vi fue el cabello. Una melena sin peinar siempre me vuelve loco. No sé por qué, supongo que algo tiene que ver con que me gustan los problemas. O eso dice mi sicóloga. Quesque por que siempre me voy a lo difícil. Y he aprendido a significar eso del greñero con un nudo de problemas sin resolver.

Supongo que me gustan con problemas…

Pero cuando te volteaste y te vi los ojitos, tuve que detener mi estómago. Se ven pequeños desde abajo, y cuando me levanté a saludar, se veían grandes. Cambias mucho cada vez que te volteo a ver. Como en un sueño que alguna vez tuve, antes de siquiera conocerte a ti o a este lugar. En un sitio antes de ayer.

Supongo que me gustan impredecibles…

Y cuando abriste la boca para saludar, los vi. Esos dientecillos chuecos.  ¡Cómo me gustan las dentaduras imperfectas! Supongo que es alguna aberración ganada de leer a Byron y Maupassant. Fetichismo por partes del cuerpo hermosas, pero yo aprendí a querer más a la imperfección. Dentro de un saco de belleza, esos detalles hacen más deseable.

Supongo que me gustan raras…

¿Superficial? Creo que así somos todos ¿Y es que acaso el aprecio no entra por un sentido? Déjame ser superficial contigo, me gustan muchas partes.  Que no me importa que no te creas perfecta. 

2 comentarios:

  1. Genial !!!!, me gusta tu expresión, la expresión que haces es con fuerza :D

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  2. Oye, donde esta el poema que dice "cuantas semanas tiene un día"

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