Como partiendo el restante de un ánimo con manecillas del
reloj. Después de un par de pesadillas sensuales y bien disfrutadas.
Como despertando en
un piso helado y fijándote a todos lados. Cuerpos que no conoces pero que muy
bien conociste.
Como detrás de un
velo en el que se inclina una figura sombría. Que algo quiere y tú se lo vas a
dar.
Como sorbiendo los
restos del glaseado en un pastel que ya se acabó. Te duermes dos horas y el
mundo ya no es. Una mano reseca y la otra bajo una gotera. Así te dicen los
granos de cera que debes vestir. Y una bata larga asombrada no te puede cubrir
un deseo.
Como teniendo recetas
para sueños húmedos.
Como sabiendo que
alguien pensó en ti anoche.
Como que se te clava
una aguja y te sostiene al incierto. A ese rico viaje en el que nada de lo que
pasa es posible.
Como si necesitara
otra razón para quedarme dormido.
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