"Por el telemirófono" dijo.
Este según ella, era un aparato para hacer llamadas por teléfonobde casa y ver a la persona con quien hablabas en una pantalla. Deben comprender que en 1991 esa tecnología aún era ciencia ficción.
Un día después mi abuelo marcó a la casa y yo y mi hermano estábamos peleando por hablar. "Míralo, tata, me está molestando!"
Mi tata me preguntó còmo queriía yo que lo viera, pues insistía que mirara cómo me jaloneaba. Al decirle que por el telemirófono, mi tata se quedó muy dudoso de la situación. Yo le di el teléfono a mi madre y proseguí a tontear con mi hermano.
Unos días después fuimos a casa de mis abuelos.
Imagina mi expresión cuando tuvieron qué explicarme que el tal telemirófono era sólo un juego, que no era real, al verme buscarlo por la sala. Lloré e hice berrinche de aquellos.
Hoy me acordé, viendo cómo la tecnología ha avanzado a tal punto que todos traemos un telemirófono siempre en el bolsillo.
Pero cómo quisiera tener uno que me dejara ver a mi tata otra vez y hablar con él.

Gracias, yo también quiero uno
ResponderEliminarOjalá se pudiera y seguiría con sus ocurrencias. Y los dos se seguían en lo que se les ocurría!
ResponderEliminarAy! me dio sentimiento. Siempre me fascinó lo complementarios que eran el tata y la nana.
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