Hoy recordé mis recuerdos.
Recordé aquellos buenos tiempos con los amigos. Cuando nos
poníamos bien borrachos cada fin de semana. Cuando no había menos de dos
mujeres atrás de mis huesos. Cuando extrañaba muchas cosas y a alguno que otro
amigo.
Cuando entraba y no daba cuenta de nada. Cuando el mundo
podía ser de quien lo reclamara. Apariencia, sueños, ganas de comer.
Años antes, años atrás. Sin hijos reales, pero todos
sentados en humo.
Aventuras desventuradas, y riesgos en antros. Una vida atrás
de mentadas de madre, preguntándome por qué no me atrevo a hacer. Me atrevía
más bien.
Comparando lo malo, con la maldad de hoy.
Estupideces incontables, frases de borracho, promesas sin
cumplir, corazón a la flor de la oruga.
Asilos de altares, muertes sin finales. Casi llegando a
acostones, pero arruinados por la moral.
Delitos menores, delitos con menores y delitos a menores.
Vistas revueltas. Cachetadas resueltas. Otros arrebatos de
carne y agave.
Bebidas preparadas, pizcas de sal, pellizcos de besos,
tropiezos supuestos, accidentes de un alma capaz.
Pero todos atrases, que volvería a cometer. Ningún camino
alterno, la vida salió así como así.
Hoy no extraño. Solo recuerdo. Pero lo que no quiero es
olvidar… nada… jamás.
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