domingo, 5 de junio de 2016

Pinocho en Hard Rock

Siendo de madera, se supone que eres uno con la naturaleza. El baile es natural? si lo es, pude haber bailado desde que era un tronco, peor ahora soy un niño solitario hecho de tablas y tornillos.
Por lo tanto no creo que las reglas apliquen normalmente para mí. Me porto mal.
Voy rompiendo las cazuelas y las tazas. Me jalo la ropa hasta hacerla añicos y quedar en mi desnudez de pino. Grito como si abrieras una bisagra sin aceitar. Siento cómo los tambores forman círculos detras de mi. Será mi conciencia?
Me porto mal
Tengo que mantenerme moviéndome antes de que se acabe mi costeo por este planeta. No sé cuánto durará antes de ser un pedazo de tronco inmóvil otra vez.
Siento un barandal debajo de mis pies suecos, que se tensa y le salen bulttos filosos. Me lleva por la carretera, justo por enmedio con el coro de gritos al azar. Creo que nadie más le encuentra hilaje a todo loq ue dicen todas las personas todo el tiempo durante toda la vida. Pero tiene sentido para mí. Será porque los gritos son para mí para regañarme. Será que la presencia de u niño solitario de pino dobla las realidades al estar listo cuando tu vista se cae.
Tendrpe consciencia?
Me porto mal.
No importa si es frío lo que viertes encima de un pecho, grita igual. No importa si es caliente la bebida que derramas, de todas maneras te dicen groserías.
Y cuando el alba lega, cuando las luces se apagan, todos parecen igual de solitarios que yo. Se supone que sólo los tontos beben cerveza, pero sería tonto perderse de este mareo, y el bombo y el bajo marcando pasos que resuenan desde las plantas hasta tu cabeza. Mi conciencia queriendo salir
Madera mojada no huele igual. Y los de mi alrededor notan que no soy parecido, sobre todo cuando hablo con desconocidos sin importarme qué dirán.
El cigarro cuando lo apagas en la madera deja un tatuaje oscuro. Cada mancha cuenta su historia sin hablar. Como se supone que los troncos no hablen. Ni sean gritones ni sus dedos se alarguen para cosquillear la pared.
Que raspa la pintura de arriba, y me hace preguntarme si a mí me dolerá. Mis ojos se clavan en los agujeros, Los rasguidos siguen hasta no tener sentido. Aliméntame con el sonido de la destrucción, dame gasolina para que se prenda todo desde adentro pero sin humo. Esto es aquello que todos llaman pasión.
Mi consciencia se durmió, y me porto mal.
Cierro los ojos y se ve igual. Dos luces rojas se aparean en la arte de atrás hasta que se vuelven una sola, que se intensifica. Rojo miel, rojo sol, rojo madera, rojo metal, rojo rojo, rojo que cuando lo abro la veo ahí sentada como si no pasara nada. Esto es a lo que llaman pasión.
La tomo como si fuera mía. N estoy seguro de cuánto estuvimos juntos por que los cortes son irregulares en mi cabeza. La madera contra la madera es un chirrido que eriza la piel de los humanos, pero exita mis temritas. Mi garganta se astilla, baja en espiral y nos escupimos acerrín en la cara.
De qué son la s cuerdas de una gutarra? De tripas? Qué se puede hacer con las tripas de una mujer de madera.
Solo escucho filos en mi cabeza y tres gritos al unísono. Mi consciencia murió y mis manos están llenas de birutas de sus entrañas. Maté a una mujer de madera en una cama de carne.
Dicen que eso pasa todos los días cada dos minutos en todo el mundo. No me siento sucio.
Me porto mal.
Veo cómo bailan los demás títeres, pero nadie baila como el polvo de la muerte al viento de una ventana abierta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario